lunes, 7 de marzo de 2016

A mí no me gusta el enfrentamiento. Me gusta ser diplomático y no encrespar los asuntos demasiado. Es un arte el callar o el decir poco y bien, no estar todo el día como una cotorra y cuando tienes que decir algo con lo que mantienes tu puesto y tu dignidad, callártelo. Es mejor en esta vida que no te ataquen pero si te atacan o te molestan, es mejor decir algo, lo mínimo, para mantener tu orgullo y tu territorio a salvo.
La verdad es que yo tengo una naturaleza obsesiva algunas veces y repito muchos los temas pero no para hacer daño. Es fruto todo de mi obsesión y de no saber o no poder parar.
Pero la verdad es que en mi vida me he conducido tranquilamente, sin dar muchas voces, sin levantar crispaciones. Lo  peor es cuando uno o una coge confianza conmigo y se cree con derecho a dirigirme la vida. Entonces me tengo que poner firme con pocas palabras: no voy a hacer eso que tú dices. Punto.
Me he leído una novela de 500 páginas en una semana. Es que era muy buena y mantenía la atención todo el rato. Se titula "Caos calmo" y es de un italiano de Florencia llamado Sandro Veronesi. Con esta novela, este escritor ha ganado el premio Strega, el mayor de toda Italia. Un hombre, junto con su hermano, salvan la vida de dos señoras que se están ahogando en el mar. Al salir nadie le reconoce el mérito de haber arriesgado su vida por la señora. Lo peor es que cuando este hombre, protagonista en primera persona dela novela, regresa a casa se entera de que su mujer ha sufrido un ataque al corazón. Tiene una niña y decide desde entonces quedarse en el colegio aparcado esperándola todas las tardes. En su empresa se va a cometer una fusión, algo que trae mucho desbarajuste en una empresa (despidos, nervios, traiciones, etc). En su puesto enfrente del colegio de su hija recibe las visitas de gente de su empresa, de colgados, de su cuñada Marta, de su hermano Carlo viendo cómo todos le cuentan sus penas. Al final los dos tiburones financieros que van a hacer la fusión le visitan y dice que no a los dos. Bueno, el tema no me ha gustado (gente de empresa, yupies, directivos de tal o cual) pero los diálogos que tiene con la gente que acude a su coche están muy bien.
Bueno, voy a hablar de la película que vi el miércoles pasado a precio de 4,50, que me sorprendió y me animó a la vez. Yo no quise saber nada sobre el argumento antes de entrara a verla. Solo vi el cartel de la peli en que un señor trajeado aparecía. Yo creía que iba de yupies, como tantas que hay ahora. Me parece que las llaman financial movies o algo así. Pero estuvo mejor: iba de un médico polaco especializado en coronarias, en operaciones del corazón, que se emperra en hacer trasplantes para salvar vidas. Al final consigue dinero para una clínica y empieza a hacer trasplantes con dudoso éxito pero luego alcanzó mucho. Lo que mola de la película es ver el tesón de este hombre por el asunto este de los trasplantes y las situaciones que se dan en los quirófanos tan extravagantes y tan, digamos, a la vez, corrientes, que parece lo de los quirófanos un juego o algo así. Es lo que aprendí de la peli: una operación no es tan escalofriante como nos hacen ver las películas, otras películas. Esta nos muestra la vida diaria de unos cirujanos que hacen las cosas con una vocación íntegra y su misión es salvar vidas, de modo que a veces tienen que hacer cosas con rapidez y precisión, lo que se le pide a un cirujano algunas veces. Antes de ver la peli, se me ocurrió el argumento de un relato y luego lo escribí. Me gustó la experiencia. El miércoles voy a ver otra.

sábado, 5 de marzo de 2016

El camino acaba, el río llega al mar pero hay mucho que decir y que hacer hasta que pase eso. Sea por obligación o por gusto, más vale dejar una buena memoria de nosotros en este puto mundo, no ser tan egoístas de haber agotado los recursos de los demás o haber sido tan mandón de no haber hecho más que imponer nuestra voluntad a los demás. No. Es mejor actuar en este mundo como actúan los maestros buenos: dando ejemplo de rectitud y buen hacer o como los médicos que curan o como los jueces que dictan la adecuada sentencia.
En fin. El mundo está hecho de paja y de trigo; el mundo está hecho de días en que uno se levanta con buen pie y de otros en que quizás deseáramos estar muertos antes de vivirlos.
Pero todo pasa y el camino acaba en un castillo o a la orilla de un río y las penas malas que sufrimos también acaban en un hoyo de nuestra medida. No le demos vueltas: vivir es una ruleta de difícil pronóstico.

jueves, 3 de marzo de 2016

Vi una película el lunes. Pretendo ver una película todos los lunes. De la biblioteca. Esta vez es una que se titula "Barcelona. Un mapa" de Ventura Pons. Disfruté viéndola. Lo primero que sale es cómo las tropas de Franco, fascistas, entran en Barcelona. Luego sale Rosa María Sardá pero no en un papel cómico, como yo supuse al coger la película, sino en otro más bien deprimente: es una profesora de francés olvidada del mundo y de las gentes. Menos mal que el tono deprimente de la película, aunque no es abandonado del todo, parece que se atenúa con los demás personajes que ocupan una habitación en casa de un matrimonio (Nuria Espert y Josep María Pou). Hay un guardia jurado y una sudamericana que trabaja de cocinera (el diálogo más bonito con el dueño). El dueño se va a morir y quiere que se marchen los inquilinos, esa es la historia. Pero la historia parece depender de ese estado de cosas que hubo tras la guerra civil y el triunfo de Franco en Barcelona. En fin. La historia está muy bien pensada (personajes que viven en habitaciones, personajes tristes, y unos buenos diálogos. Me gustó. El caso que es que solo los comunistas piensan que todo depende de la política o de la economía.
Dejaré de contar mis lecturas y mis películas vistas para ceñirme un poco a lo que siento. Desde el martes pasado, que fui a ponerme la inyección de todos los meses por mi enfermedad, va la enfermera y me regaña. Así como suena. Me compara con un viejo por levantarme a las once de la mañana y me dice que emplee mi vida en algo positivo. Que voy a echar a perder mi vida, que me apunte a una ong. Yo vine y luego di vueltas al tema y me sentí mal, la verdad. Me sentí como decía ella, la enfermera, me sentí viejo e inútil. Vi pasar las horas del día de esos días después de la regañina y me sentí muy mal por dentro. Hasta ahora, nadie me había echado un rapapolvo de tales dimensiones.
En fin, había pensado en acercarme a la iglesia, donde está Cáritas y hacerme voluntario pero luego pasaron los días y puse las palabras de la enfermera en cuarentena. ¿Quién es ella para decirme lo que tengo que hacer? Está bien advertirme sobre mi vida pero en el tono en que lo hizo y con esas maneras...A mí lo que me hace falta es tener una historia que contar. No tengo historia. Mi novela ha resultado fallida y no tengo nada en que ocuparme. Ayer me salió un cuento. Pero yo quiero escribir una novela. Mala o buena pero una novela.
Hace poco, me he leído otro libro de la biblioteca. Se llama "Principiantes" de Raimond Carver. Son una serie de relatos que a mí me han dejado un gusto agridulce. No voy a negar que están bien escritos, con un estilo directo y muy claro. Pero este Raymond pertenece a lo que se llama "realismo sucio". O sea, que es un realismo que se fija en lo peor del ser humano. Raymond Carver fue alcohólico y eso se nota en sus cuentos pues en todos sale alguien bebiendo de más.
Si la sociedad americana es del modo que la refleja este autor pues la sociedad americana es una mierda. Asesinatos, divorcios, alcoholismos, vicios, pérdida de control continuo. Ya digo: una mierda. A mí, el cuento que más me ha gustado ha sido el de Scotty. En el hay algo de humanidad. El día de su cumpleaños, Scotty es atropellado y luego muere. Los padres cargan contra el pastelero,al que habían encargado una tarta. Pero el final del cuento es bonito porque padres y pastelero se unen en una noche de consuelo mutuo. Los demás cuentos son de una crueldad asquerosa. Todos los demás.