A lo que yo entiendo, cuando Zp vio que la deuda del estado era galopante y el paro se disparó a causa del derroche y la mala previsión en todos los ámbitos, dijo: "que lo arreglen otros". Y se fue. Y ese fue el legado que dejó a los españoles. Para pagar la deuda se hicieron recortes. Y los socialistas se quejaron. Ejercicio de hipocresía pura y dura. Para arreglar el paro pasará mucho tiempo pues eso afecta al tejido productivo del país. Si ahora Sánchez, el más activo en la búsqueda de la Moncloa, gana y hace lo mismo que Zp o parecido (esto es, dar dinero del estado a mansalva en vez de mejorar el sistema productivo) pues más deuda y más paro tendremos. Los socialistas de nuevo cuño (Zapatero) hacen del ejercicio del poder una exhibición. Y derrochan lo que no hay. En los países más inteligentes que el nuestro, los partidos principales se unen y hacen un gobierno de coalición para seguir adelante con la recuperación económica. Aquí no, aquí hay un personalismo (Zp, Sánchez) que luego se convierte en cesarismo (hago lo que me da la gana). Y luego hay que contar con la corrupción galopante que se desata en este tipo de gobiernos cesaristas-personalistas. En fin. Veremos lo que tiene en la cabeza Sánchez pero yo creo que nada bueno porque se le ve demasiada ansia de poder y demasiado exhibicionismo.
viernes, 22 de enero de 2016
jueves, 21 de enero de 2016
Hoy he ido a la ciudad de al lado andando y he vuelto a pie. He visto la cara de una joven que me ha llamado la atención. No era de preocupación. Era de desolación. Tendría veintisiete años. A esa edad iba yo por la vida con una ilusión bárbara, la única manera de enfrentarme a los niños de los institutos. Me comía el mundo.
He pensado que yo viví los últimos años del felipismo cuando iba a la universidad. En esos años había, fundamentalmente, tres cosas: paro, delincuencia, droga y muertes de Eta. La heroína hacía estragos y veíamos muertos andantes por las calles. Mi padre, cuando arrancaba el taxi, pagaba para veinte y así todos los que tenían un puto negocio. Hoy en día hay paro, hay coca y droga y hay esas jóvenes desesperadas que yo he visto hoy.
Las crisis hunden a la gente hasta volverla loca. El puto dinero, que no está. El puto no hacer nada que te hunde en la miseria. La puta desolación, que los griegos pintaban como una diosa feísima y triste.
Aturde ver tanta ignorancia. Y aturde más que esos ignorantes quieran llevar la razón en vez de escuchar a los que saben. Yo no sé nada, yo no doy lecciones pero hay que ver con qué arrogancia te dicen: "esas que tú viste no eran inglesas", tratándote de necio o de mentiroso, como si tú no distinguieras el inglés y ellos sí; tú, que te has tirado toda la vida aprendiendo inglés; tú, que por poco que sepas, sabes más que ellos, los ignorantes, que si tienen un título de economía o de lo que sea es simplemente para tenerlo, no porque les interese la economía o lo que sea.
Ellos, los ignorantes, no leen nunca el periódico, no han leído nunca un libro, no saben cuando se fundó la ONU ni saben qué quieren decir esas siglas, solo leen el marca y dedican el tiempo a hablar de tal jugador de fútbol o de qué trapito llevará a la fiesta.
Fiestas que no falten pero media hora para leer un libro sí que falta. Y luego quieren tener la razón esos malditos ignorantes. Lo quieren todo esos indecentes ignorantes de hoy en día. Quieren cultura a la fuerza, diciendo que dejaron callados a un licenciado. Claro, dejaron callado a un licenciado a base de voces y dejándole por mentiroso. Así cualquiera.
martes, 19 de enero de 2016
Mi cerebro es anormal. Mi cerebro crea obsesiones. Me obsesiono con el comportamiento de los demás, con el comportamiento inadecuado de los demás. Yo, entre gente educada no me obsesiono pero con gente autoritaria, que no respeta la leyes conversacionales o que abusa de su poder o de su status para despreciar a los demás, me obsesiono. Yo he sido educado para estar con gente que me respete. No soy un energúmeno que manda a tomar por culo a quien me molesta. Yo me callo y aguanto. Pero luego viene la obsesión.
La obsesión consiste en pensar en una cosa o persona durante mucho tiempo sin poderlo evitar. Esa obsesión me produce insomnio y tengo que tomar pastillas para dormir. El sueño placentero parece que me quita las obsesiones. Si me hacen daño, yo no sé responder, yo no he sido educado para responder sino para callarme. Si yo digo que he visto un caballo y me dicen que no era un caballo lo que he visto me tratan de mentiroso o de tonto. Pero yo me callo. Y luego viene la obsesión porque la gente es bestia, autoritaria y quiere imponer su voluntad y su criterio a los demás a costa de lo que sea. A Paco no le pasa esto. Paco es más neutral. Cuando estoy entre gente autoritaria, soberbia, me callo. Es lo mejor. Como y callo. Y que se vayan y que hablen con la pared de enfrente.
lunes, 18 de enero de 2016
El azul del cielo no tiene fin. Las maravillas del mundo tampoco lo tienen. Hay personas que vigilan a personas y lo hacen porque ellas mismas son medio personas. La estupidez no tiene fin, como el cielo azul de esta mañana.
Bueno, voy a poner un poco de rigor en lo que digo y diré que los delfines de los mares del sur viven una vida alegre hasta ahora, en que no han sido ultrajados sus mares. Hay un mar de plástico vagando en los océanos pero los delfines aún son felices.
Lo malo son aquellas personas que no piensan en sí mismas sino en el de al lado. Esas personas son dignas de todo el aborrecimiento que la vesícula pueda segregar. Dejad a las personas en paz, que hagan su vida y puedan ser felices como los delfines de los mares del sur. No es tan difícil. Lo único que hay que hacer es ponerse a lavar las propias bragas y a limpiar los mocos a ese chiquillo que viene pidiendo pan. Eso es todo. No creo que sea tan difícil. Sin embargo, es más fácil estar pendiente del vecino y joderle la existencia, ¿a que sí?
domingo, 10 de enero de 2016
La locura no tiene fin. Hoy aquí; mañana, ¿dónde? Una lluvia fina cae como besando levemente el aire. He abierto la ventana para percibir mejor la atmósfera tibia. El pajarito en su jaula pía a la mañana. Quizás hoy quede una plaza vacante en el interior de un coche que vaya no sé dónde y tenga como ocupante la más tierna flor que da mi jardín.
Pero todo lo que pasa alrededor nada importa. Lo que hunde la raíz hasta empaparla entera es un suelo hecho de espuma tierna.
Las hormigas deben estar todas arracimadas en el lecho de la tierra como pequeños cuerpecillos que se dan calor y hambre.
No habrá más triste historia que la que pasó.
Me acabo de despertar de la noche y ya lleva unas horas el día dando nubes y lluvia a la ciudad.
He fregado el cuarto de baño. He barrido el suelo. Hay pan de hace dos días encima de la mesa y muchas migas sin limpiar.
Una moto ruge y se aleja. Lo lejano me apabulla y me hace pequeñito. Estamos en enero pero parece primavera.
lunes, 4 de enero de 2016
Me estoy leyendo "Las moradas", "La insoportable levedad del ser", "Real Sitio" y "las novelas de Torquemada". También "El tedio", de Alberto Moravia. O mejor sería decir que me las estaba leyendo porque con las Navidades, he perdido el hábito y se han quedado todas mis lecturas en el limbo. He salido demasiado de casa porque hacía bueno y me dejaba llevar por la conversación. Ahora que hace malo creo que reiniciaré la lectura porque no me queda otro entretenimiento en casa, aparte de escribir.
Por lo demás, creo que tampoco saldré los fines de semana por la cuestión de la sórdida postura de mi novia, que me hace desagradable su presencia y no volveré a "tú decides" pues siempre somos los mismos y yo ya me aburro mucho y así no tengo que soportar comportamientos inadecuados hacia mi persona.
En fin, espero y deseo que los libros sean mis aliados en esta época de ruptura con algunos elementos que me son hostiles.
Sopla el viento fuera y solo de oírlo apetece quedarse en casa y no sentirlo.
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