domingo, 14 de septiembre de 2014

Estos días de estar con Paco me han servido para ver lo bonita que es la libertad. C´est jolie la liberté. La libertad de hacer lo que uno quiere mola cuando no se tiene la obligación de cuidar a un enfermo mental al que le puede entrar cualquier manía.
Me he informado sobre la tutela de los enfermos mentales pero creo que por ahora mi hermano y yo no necesitamos tutela de nadie. Yo y Paco hemos resuelto una crisis yendo a todos lados juntos y cuidando yo de él como debe hacerlo un hermano.
Lo que me jode son las circunstancias de la enfermedad de mi hermano. El gilipollas del conductor pide un taxímetro nuevo y llama a mi hermano a las dos de la tarde, cuando ya íbamos a comer, y le hace recorrer dos centros comerciales. Mi hermano ya no paró quieto en una semana. Luego, este conductor se desentiende de todo y todo lo tiene que hacer mi hermano. Encima el hermano del conductor inepto este le echa la bronca a mi hermano porque dice que la instalación está mal. Si da conmigo había pagado el pato este estúpido y le había mandado a la mierda pero ya. Menudo par de gilipollas los hermanos. Les voy a retirar el saludo a los dos y punto y si me dicen algo les salto lo gilipollas que están.
Voy a empezar a valorarme precisamente porque la gente que me rodea no me llega a la suela de los zapatos. Yo veo gente a mi alrededor sólo preocupada por su aspecto físico sin importarles que encima de sus hombros habita su cabeza, ya llena de telarañas por dentro. La gente es gilipollas desde que amanece. No piensa en nada útil, sólo en cómo pasar la mañana lo más a gusto posible. Hay gente obsesionada con la ropa que no sabe qué que ponerse y de eso hace una conversación de horas. Menudos gilipollas de las marcas. Yo he trabajado contra viento y marea y me he sacado una oposición contra todos elementos adversos posibles. Me he estudiado toda la literatura española y la gramática de pe a pa. Sé más de literatura que el resto de los mortales. ¿Y de qué me sirve? Para comprobar que la gente es imbécil, sólo eso. A cada paso que doy me cruzo un imbécil irresponsable que no sabe más que beber y hacer el gilipollas todo el santo día. Ojalá la literatura fuera más amable pero sólo sirve para darse cuenta de lo mal que está el mundo y de la imbecilidad de la gente. Solo Dios sabe lo que ha creado: una inmensa mierda.
Paco ha estado malo de su enfermedad y al final ha tenido que ser ingresado. Un poco de culpa la ha tenido el conductor del taxi, que es un incompetente y un estúpido. Las cuestiones burocráticas del taxi le han agotado a mi hermano, no ha tenido apoyo pues ya digo que el conductor es un inepto y de tanto trabajar mañana y tarde ha caído en un stress grande que le ha hecho recaer. Han sido duros estos cuatro días sin separarme ni un segundo de mi hermano, incluidas las horas de la noche en que no dormía y se ponía a hacer cosas raras. Recordaré siempre los paseos a Las Rozas con él, él ensimismado con sus pensamientos, ya muy preocupado por que durmiera de una vez. El y yo yo solos todo el día, él diciendo incoherencias, molestándose por cualquier cosa, cogiendo manía a mucha gente y yo intentando parar esa mala leche que se le pone cuando se pone malo. Al final, al segundo día de ir de urgencias, le han ingresado y puede que allí esté mejor. Yo iré el lunes a verle. Menudos días hemos pasado él y yo: solos, enfermos, jodidísimos los dos.

jueves, 11 de septiembre de 2014

He conseguido entrar en un foro de literatura. Se llama precisamente así. Tiene tantas normas y tantos simbolitos dispuestos en su web que amedrenta un poco poner ni tan siquiera una coma. Ya he tenido una conversación con un amante de la literatura sobre la dureza de escribir. Escribir es muy duro a veces porque no se tiene ganas y la constancia es un punto importante para sacar adelante cualquier género por mediocre que sea.
Este aficionado a la literatura dice que el escribe sin ganas, que le sale de dentro, vaya pero yo creo que lo que escriba sólo valdrá para pasar el rato. Escribir exige tesón y repasar y repasar lo escrito para que finalmente, el resultado tenga algo de valor.
Bueno seguiré escribiendo en el foro a ver qué temas de debate sacan y así me entretendré en otro sitio más que en este.
La literatura, como todas las artes, ha de ser comunicada con sencillez y concreción que es como lo entiendo yo.
Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar. Todos los días, cuando pasan, son imposibles de recuperar. Da igual que sea el día de una gran batalla importante para los generales que un día pasado con tu abuela en el hospital. Si todos son irrecuparables, ¿por qué nos da la sensación de que tiramos un montón a la basura? Porque muchos pertenecen a una rutina impuesta. No todos los días estamos haciendo submarinismo por aguas límpidas acompañados de una rubia impresionante con la que nos vamos a acostar por la noche después de estar viendo pececitos de colores. Ni vamos a tener el más mínimo contacto con la naturaleza sino que pisaremos el puto asfalto con la fuerza del ciudadano agreste y tristón.
Y de todos los días irrecuperables recordaremos algunos por haber echado un polvo, haber visto algo nuevo, haber viajado muchos kilómetros o haber estado tan tranquilos que casi ni nos lo creemos. En fin, carpe diem, carpe diem y no te preocupes si ese día es bueno, malo o regular.

martes, 9 de septiembre de 2014

Hay quienes pretenden tener la misma alegría e inocencia que cuando eran niños y todo suena muy falso. Hay otra gente que llegada una edad, se cree en la obligación de estar dando lecciones constantemente y otros los hay que pasan tanto de todo y de todos que son los que mejor viven porque no se enteran de nada. Los que son como yo nos acordamos mucho, muchísimo, de nuestra etapa de juventud cuando todo era despreocupación y pasarlo bien. Contar chistes o inventos ante un auditorio nutrido era una forma de sentirme bien, de hacer reír a los demás y de conseguir que el tiempo, que no era una preocupación, no se tuviera en cuenta para nada. Cuando he llegado a una edad, todo es un rememorar, con lo que eso trae de comparación odiosa, todo es lamentarme de las obligaciones que he contraído, de lo poco que me divierto con los demás, de la poca gente que conozco con la que me lo paso bien de verdad, lo aburrido que soy, lo absurdo de los días uno tras otro. Cualquier tiempo pasado fue mejor.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Hay que ver la de cosas que hay que hacer al cabo del día. Te vistes, compruebas que tienes las uñas largas y un apunte de barba, piensas en qué hacer de comer, te tienes que lavar, ir a la compra, barrer, quizás, lavar el baño. Yo creo que el pensamiento que ocupan en nuestra cabeza tantas tareas menudas o no es directamente proporcional al gusto que producen cuando ya están hechas. Y hay que hacerlas.
Luego, yo quiero escribir unas líneas pero no tengo ganas. Abro el documento, lo leo, ese día me aburre mi propia historia escrita, no tengo inspiración alguna, enciendo la radio, miro en internet, se pasa una hora y no he escrito nada. Qué asco. Encima me he fumado la intemerata y no he escrito ni una línea. Me lavo, me corto las uñas, me afeito y salgo a la calle y en la calle no encuentro respuesta a mi desazón de escritor que no escribe. Vuelvo a casa y las musas no me acompañan. Maldigo mi falta de inspiración y espero que la noche sea divertida que no lo será. Otro día perdido en las Batuecas. También duerme Homero.