sábado, 27 de febrero de 2021

 Hoy no he podido ir a la tertulia del Parque Colón. Lo que he hecho es pasar por la calle Santa María de la Cabeza, paseo siempre agradable, y comprar tabaco en el estanco. Tengo que hacer unos espaguetis al ajo. Me temo que quedan pocos, así que freiré también un par de huevos. Me tengo que refrenar un poco en eso de tomar cafés y comprar periódicos porque se me va una pequeña fortuna. Hay que limitar las compras y los aposentamientos en los bares. Por otro lado, ya he acabado la novela protagonizada por una enferma mental y ahora también estoy acabando otra novela que se llama "La tarde turbia". Esta última novela consta de un diálogo entre miembros de un club y pequeños cuentos incrustados en esa charla. He dejado de lado lo de comentar poetas en el blog porque nadie los veía, a nadie parecía gustar esas estrofas de años ha. En fin, pronto me pongo con los espaguetis y mi hermano sí que va a la tertulia en la que se suele hablar de vacunas, de confinamientos y de algún desdichado que anda por las calles perdido de la mano de Dios.

miércoles, 24 de febrero de 2021

 Para entretenerme, voy a contar brevemente con quién me junto en el parque de Colón desde la una del mediodía a las 2 de la tarde, hora a la que me vengo a comer en casa (cuando tengo que cocinar no voy, claro). Primero está Carlos el gallego, al que le gusta el debate. Dice "perfeto" y "conduta" pero es muy buena persona. Luego está Alejandro que cuando llega dice: "¿todo bien?" y después de contestarle nosotros afirmativamente, no vuelve a decir ni una puta palabra más. Luego está Antonio, operado de la laringe. Antonio decía que al virus se le vencía con un confinamiento como el de marzo. Y así ha estado todo el rato. Es lo que hay. La élite intelectual de Majadahonda no sé dónde está, pero bueno, a lo mejor la élite intelectual de Majadahonda es peor que estos ciudadanos amigos míos.

El otro día discutíamos si un médico que haya tenido que usar una bolsa de basura para protegerse votará a Sánchez. Convenimos en que no, pero yo me exalté y eso no me conviene. Prefiero el aburrimiento que la exaltación.

 Me he levantado a las 8 por una opresión en el pecho. He ido a comprar el periódico y luego, a tomar un café y un bollo a un bar. La gente del bar, la que trabaja allí ya estaba de los nervios y eso que eran las 9 de la mañana. Haciendo pedidos, corriendo, llevando cafés... Eso no es bueno para el personal. El trabajo hay que llevarlo con más calma, creo yo. Yo, cuando entraba en un aula, trataba de entrar envalentonado, con la idea de la lección bien asumida, pero luego me relajaba con los alumnos contando alguna gracieta que viniera al caso o explicando dos o tres veces lo mismo para recalcarlo. Pero no era yo de esos que llenaba histéricamente la pizarra (ahora habrá ordenadores) de números o letras como un poseso. Yo trataba de dialogar con mis alumnos y les lanzaba preguntas para que participaran. Además, una cosa que yo hacía y que a ellos les gustaba mucho era que discursearan en grupos de tres al resto de la clase. Yo los evaluaba desde un pupitre de la sala y todos salíamos ganando.

 Estoy como obligado a escribir para que pase pronto la mañana. Ayer mi hermano fue con unos amigos mientras yo me dedicaba a vigilar unos judiones, para que no se secaran. Los judiones estuvieron bien, un poco durillos, pero buenos. Dice mi hermano que se aburrió con esos amigos porque casi no hablaron. Esta mañana me ha despertado una opresión en el pecho que yo achaco al tabaco. Yo tuve una amiga en el instituto "Albéniz" de Alcalá de Henares que era gallega. Llevó a Galicia a su novio y allí una señora mayor le dijo a gritos "que el tabaco es a morte". El tabaco es la muerte, ya lo dicen las cajetillas. Pero, ¿por qué siguen vendiéndolo? No me sirve decir que cada uno es libre de hacer lo que quiera y que el tabaco está ahí y el que quiere lo compra y lo fuma y quien quiere no lo fuma. No. No me vale. Deberían dejar de vender tabaco. Pero ya sé que es un negocio muy lucrativo para el Estado pues el tabaco está lleno de impuestos. Los de las Tabacaleras son unos criminales. Pero no es el que quiere el que fuma sino que, no queriendo fumar, sigues fumando porque el tabaco es más adictivo que la heroína. Menudos bárbaros los de las tabacaleras. Gente ruin. Gente que pone en las cajetillas que te vas a morir de mil maneras y aún así te lo venden. Encima, al tabaco le echan sustancias adictivas para que fumes más. Qué hijos de puta.

martes, 23 de febrero de 2021

 El domingo por la noche vi una película titulada "El buen maestro". Solo sé que era francesa y trataba de un profesor de secundaria que trabaja en un instituto del centro al que mandan a la periferia. Yo he oído que la educación francesa está un poco mal, pero en esta película el protagonista sabe tratar a los alumnos y motivarlos. Me recordó los días que estuve yo dando clases precisamente por la periferia de Madrid. En la peli se habla de la resignación aprendida y es cuando intentamos hacer una cosa varias veces y al no haber resultados, nos vencemos y no hacemos nada. Yo tengo la idea de ir a visitar esos institutos en los que estuve alguna vez. Un día, cogeré el cercanías o me iré con Paco en coche (si me lleva) a ver esos sitios donde di mis clases. He hecho una novela en la que aparece el barrio más triste donde yo di clases. Me lo pusieron difícil pero supe resistir. La verdad es que la periferia, para un profesor, es un reto porque hay bastante desmotivación e indisciplina entre los alumnos.

 He puesto a cocer unos judiones junto con un compango. Compango lo llaman a un chorizo, una morcilla y un trozo de tocino. Luego, a la media hora, tengo que "asustar" el cocimiento. Esto es, echar agua fría a las judías. No iré a ver a los compañeros de Colón. Estaré pendiente de cómo cuecen los judiones, no se vayan a secar o a pegar.

Por lo demás, es como dijo Machado, vivimos en un país de charanga y pandereta. O de izquierdismos insufribles, antisistema, violentos y victimistas, de delincuentes.

Otro sí, hoy iré a Las Rozas, a caminar a ver si se me olvidan inquinas, acusaciones y izquierdismos violentos.

Otro sí, mañana será ya miércoles y pronto pasará febrero, mes loco y marzo otro poco.

Otro sí, yo estuve trabajando en la RAE en el diccionario histórico. Me lo pasé muy bien. Luego estuve trabajando de profesor.

Otro sí, a ver si este gobierno se va a la mierda, que es de donde viene.

Otro sí, no tengo novia. Me da igual. Hay mujeres que te ponen los pies fríos y la cabeza caliente.

Hace sol. Ayer tuve un día un tanto exaltado. Discutí de política con un amigo, mi hermano Paco me habló de mi hermana que ha inventado una inquina contra mí y me puse un poco mal pues ya la tengo algo de temor. Resulta que estaba olvidando casi por completo a mi hermana y a mi cuñado, que siempre están inventando y haciéndose las víctimas, como la maldita izquierda de este país, cuando mi hermana dice que yo he puesto en mi libro "El profesor enfermo" que ella tuvo un aborto y que no es así, que no tuvo un aborto, sino que el niño suyo nació muerto o se murió al poco tiempo de nacer. Y por ese rollo me quiere montar un pollo. Bueno, yo con no verlos soy feliz. Le diré a mi hermana cualquier cosa. La verdad es que yo era un niño cuando ocurrió eso del niño muerto y siempre he oído que fue un aborto. No saben ya qué inventar ni qué decir cuando son ellos los que tendrían que pedir disculpas por el robo de las llaves, por lo de la reunión, etc. Y ahora mi hermana salta con esto. Bueno, me dedicaré a leer a Marco Aurelio a ver si encuentro la motivación suficiente para cuando vea a mi hermana y me acuse de su desgracia antigua sepa qué decir.