viernes, 24 de julio de 2015

Aparte de la novela titulada provisionalmente "El mendigo", he escrito o comenzado a escribir unos textos de temas muy variados como el pueblo, temas autobiográficos, políticos, de ciencia ficción, etc que de vez en cuando voy alargando narrativamente a ver qué sale. Puede que algunos solo den para cuentos y otros, a lo mejor son futuras nuevas novelas. Cuando estoy tranquilo y anímicamente concentrado me pongo a escribir en esos textos y a veces me entretengo mucho con ellos. Como hoy, que he estado con uno sobre mi propia vida pero en plan cómico y me he divertido contando nuevas historias propias.
Por lo demás, nada de particular. He merendado y puede que sea ya cena lo que me he metido para el cuerpo. Ahora voy a ver si paseo con Eva o qué.
No tengo nada más que decir. Rebus dictibus, he de decir que la tarde ha ido bien y que me gustaría estar en algún sitio lejano como París y si París no es suficientemente lejano, pues en Australia.
No hables mucho de ti mismo porque das la nota.
La chicharra no para de cantar. En el invierno nos parecerá mentira que la chicharra cantara tanto que nos distrajera de la lectura. El verano ya ha cruzado casi la mitad de su recorrido y el calor se va atenuando y después de lo vivido, este calor nos parece habitable.
Tengo que fregar los cacharros y me da pereza. 
Entre los aspectos del hombre masa que habita este siglo XXI y que ya Ortega y Gasset describió en "La rebelión de las masas", un lector del ABC dice que este de hoy en día no puede elegir entre lo malo y lo bueno sino solo entre lo malo. El hombre masa actual es mostrenco, iletrado y basto como él solo.
Yo creo que entre leer el País, en el que se nos ofrece un mundo de yupi y el ABC en el que todo está mal, me quedo con el término medio: habrá gente educada y civilizada que yo no conozco y habrá gente mostrenca e iletrada que sí veo a mi alrededor. Que yo no la vea no quiere decir que no exista pero mi ambiente debería vigilarlo porque no veo más que mostrencos. Debería yo hacer lo posible por conocer a alguien más elevado. Pero bueno, hay mostrencos muy divertidos y hay gente educada aburridísima. Lo malo es que el mostrenco te puede dar una coz a menos que te descuides.
Si ves mostrencos a tu alrededor o gente indecente, es porque existen.
Estoy leyendo "El tambor de hojalata" de Gunter Grass. Yo he leído de Gunter Grass que es premio nobel pero que después se averiguó que trabajó para los nazis. También leí que se hizo pasar por turco para hacer una novela precisamente para criticar el trato que se les daba a los turcos en Alemania en la segunda mitad del siglo XX. No sé que otras obras tiene este autor pero lo miraré en internet. Esta obra que estoy leyendo parece como el realismo mágico o algo así pues se fantasea sobre el que cuenta la historia con cosas fantásticas. Es difícil de leer, es un lenguaje muy culto y si te despistas pierdes el hilo pero bueno, está bien. El principio del libro es muy barroco y recurrente y no me ha gustado pero luego va cogiendo un ritmo narrativo más ágil y se hace más llevadero. Ahora que escribo esto, leo algo de la vida del escritor y dice que se formó como escultor y dibujante. Dice que esta novela es de las mejores del siglo XX europeo y dice que tiene otras muy buenas también sobre Alemania. "Del diario de un caracol" habla del diálogo entre generaciones. Me gustaría leerlo.

jueves, 23 de julio de 2015

Había un hombre que recorría la ciudad todas las noches antes de acostarse. Seguía diferentes itinerarios para encontrarse así con los diversos elementos arquitectónicos y ornamentales y humanos de esa ciudad. Una noche se encontró con un amigo que no veía hacía mucho tiempo. Tuvieron una conversación cortés y se despidieron y este hombre siguió su carrera nocturna. Otra noche se encontró con un antiguo amor que el paso de los años no había logrado quitarle su gracia y belleza. Tuvieron una conversación cortés y nuestro hombre siguió su camino. Otra noche, un joven avejentado y sucio le dijo a este señor: "tío, tío". Se veía que el joven andaba un poco desastrado por la vida. Nuestro hombre le respondió: "Yo no tengo sobrinos". "Es usted mi tío", dijo el joven algo desesperado. El hombre miró al joven y creyó reconocer a alguien en esa cara llena de vicio pero volvió a repetir: "Yo no tengo ningún sobrino" y empezó andar, sobrepasando al joven y disfrutó al poco de la belleza del paisaje urbano. Pensó: "Sobrinitos a mí con la edad que tengo. El último sobrino que vi lo vi hecho un chulo, olvidado por completo de mí. Quieren ahora que me acuerde de sobrino alguno. Poco se han acordado de este viejo en su vida y ahora vienen con peticiones. Coño, ahora que pienso. ¡Yo soy hijo único!
Estoy intentando comprender al ser humano de nuestro tiempo, al hombre actual, al que vive conmigo día a día. Estoy anotando ideas en un cuaderno sobre ese tema y tengo ya algunas ideas. He querido compartirlas con Paco pero me ha dicho que son cosas banales, que es perder el tiempo. Es lo que necesito yo, perder el tiempo de alguna manera. He puesto que el ser humano actual se entiende en muchos casos mejor con las cosas (coche, televisión, etc) que con sus propios semejantes. Yo creo que es una verdad. He puesto también que este ser es hiperconsumista: consume de todo y caro y barato y bueno y malo. Le gusta mucho consumir. Es individualista. Le gusta lo virtual y mentir. No es muy responsable. No le gusta la convivencia con los demás. Es muy independiente. Etc, etc, etc. Yo no me acostumbro a la moda de vida que se vive ahora: mucha fiesta, mucho perder el control que quizá se tuvo solo a ratos. Todo es como un carrusel que va muy deprisa y cada uno montado en un aparato sin saber de los demás. Pero eso trae desventajas: si te vas alejando de los demás, quizás ya no vuelvas a poder a acercarte y serás víctima de ese deseo de independencia tan grande y tan futil por lo demás (porque luego no saben ser independientes). Y los demás no es que quieran que no seas independiente, es que ven que no lo vas a poder ser y quizás te den su ayuda. Si no la coges, desprecias pero pides dinero (lo material) y lo material no une sino que divide muchas veces. En fin, qué mierda de hombre actual.
Si te alejas, te enfrías y antes de coger calor, te mueres.
Ahora por la tarde me ha dado un espasmo de optimismo que no sé cómo explicar. El caso es que me siento optimista. Seguro que se debe a mi enfermedad bipolar que es un sube y baja porque la verdad, mis condiciones de vida son las mismas: o sea, me aburro como una ostra, con optimismo o sin optimismo. Este verano está siendo asqueroso. No hago nada. Ni escribo porque no me concentro ni leo por la misma razón. Solo me lo paso bien a eso de las 9, cuando quedo con mi novia y doy un paseo y charlo. Mi hermano gemelo forma casi el paisaje de la rutina, casi no hablo con él de nada importante, solo las cosas del día a día. Ha tenido problemas del taxi y a ver cómo se resuelven. Los enfermos mentales, si trabajamos, tenemos derecho a una pensión contributiva y si no trabajamos a otra pensión menor. Yo no he robado a nadie y todo me lo he ganado con mi  esfuerzo, trabajando, nada en negro ni he defraudado a hacienda ni lo voy a hacer y el que diga otra cosa, miente. Bastante es tener que tragar medicamentos a diario y estar expuesto a cualquier incidente anímico que los demás no lo están. La tarde ya está pasando. Pasará el optimismo y pasará todo y me iré a acostar. Ojalá también pase pronto el puto verano de Dios.
Pensar que estás bien está bien pero no durará mucho.
Este fin de semana no iré al pueblo. La verdad que yo, en el pueblo, he perdido mucha comba. Bueno, he perdido mucha comba en todos los sitios. No me entero ni del nodo. La gente se ha casado o ha dado mil vueltas en su vida y yo en la mía y ya nada es igual. Además, si voy al pueblo no me puedo juntar con nadie porque ya nadie me hace caso de verdad. Es como aquí, en la ciudad, cada uno va a lo suyo y no van a perder tiempo contigo en ponerte al día ni explicarte nada. Y luego, la gente en mi pueblo es muy bruta, se cree que lo tienes que saber todo y se ríe brutalmente de los demás. Yo me juntaba con unos primos pero no vuelvo porque no merece la pena, ya tienen ellos su vida. Me limito, cuando voy, a leer debajo de los soportales. Los libros, esos sí que son los amigos de hoy en día. No piden explicaciones y los cierras cuando quieres y no dicen ni mu. No merece la pena juntarse con nadie porque al final te dan de lado y lo veo normal, tienen más cosas que decirse con otra parejas u otros de allí que conmigo. Conmigo, ¿de qué van a hablar? Yo no tengo interés para ellos, yo no vivo allí, yo no sé ningún chascarrillo. La gente también es individualista en el pueblo, cada uno va a lo suyo. Cuando entienda esto, lo del individualismo, entenderé de una vez este puto mundo.
El individualismo crea cerrazón y la cerrazón, desconocimiento.