domingo, 1 de octubre de 2023

Jacinto Delgado se sentó en un banco y se echó a llorar. No se dio ni cuenta de que a su lado había una anciana. Cuando Jacinto dejó de llorar, la anciana le preguntó: ¿por qué llora? Y Jacinto contestó: porque no llego a fin de mes.

Eso está muy de moda, hombre. No se preocupe. Hasta mi hijo no llega a fin de mes. ¿Cuántos hijos tiene usted?

Tres, contestó Jacinto. Y se puso de nuevo a llorar.

Son muchos, oiga-dijo la anciana. Podría haber tomado medidas.

Ya, dijo Jacinto. Y dejó de llorar definitivamente.

Lo que nos va a matar, ¿sabe?-incidió la abuela- es la deuda soberana que está a un billón setecientos mil. ¿Qué importa que usted no llegue a fin de mes o que miles de españoles no lleguen a fin de mes? Lo que importa es la deuda soberana. Tome un clínex. Tome y preocúpese por los problemas de la nación, no los particulares suyos. ¿A quién votó en julio?

-Al pesoe-contestó Jacinto ya muy derrotado.

-Pues en el pecado lleva usted la penitencia. Vótele más y no tendrá usted ni para limpiarse los mocos.

El pobre Jacinto abandonó el banco pensando que no era tan malo no poder llegar a fin de mes sino la deuda soberana. Ay, la deuda soberana que va a acabar con nosotros.


Qué calor este más tonto. Otra vez verano. Aunque corre cierta brisa por la ventana, en la calle calculo que hacen 30º. Esto se está cronificando tanto que no sé cómo va a poder el mar no superar los dos grados para el 2030. Todo por la acción del hombre, por querer tener de todo y a todas horas. Bueno. Ya cayeron la civilización romana y la española, que ya está en un declive plurinacional que no veas. Pronto, España se cuarteará en países como Catalonia, Isles Balears, Euskadi y demás mierdas nacionales y todos tan contentos. A la batuta, Sánchez. Y al trombón, todos esos nacionalismos rancios que quieren un paisito pequeñito para ellos y nada para los demás. Hoy se cumplen seis años de las urnas esas por las calles de Cataluña. Menuda ilusión boba. Pero, claro, como se alienta a eso desde el gobierno central...

Cataluña es una nación muy grande y querida por los catalanes:

urnas, urnas, urnas.

Enhebro y desenhebro mi vida mientras ando. Es un sufrir melancólico. Es un sufrir a las gentes de la piedra dura. Es andar y andar sin ningún motivo. Lo que se amontona en mi cabeza hace que no sienta las piernas que andan y llego lejos sin darme cuenta. El ruso escritor era un gran psicólogo, aplicó la psicología a la novela. La vida se pisa los cordones y cae al suelo, haciendo gran estruendo. ¿Quién atará los cordones a la vida? Vamos mal, cada vez hay menos respeto, menos escrúpulos con tal de que todo vaya a nuestro favor. Hay uno que desea la muerte de otro, qué le vamos a hacer. La gente es cada vez más dura de corazón, más blanda de vicios acumulados. La gente quiere más y más y come lo que no puede masticar. La gente es abusiva y torpe.

Mírale cómo desea el mar entero para él.

Pues que se lo trague en el desayuno.

 Las cosas se pueden tomar del lado bueno o del lado malo. Se dice ahora mucho que hay que ser positivo. O sea, ver el lado bueno de las cosas. Eva se empecina en que, cuando muera su madre, se va a quedar sola y a mí me dice que tengo a Paco y a mi padre. E insiste en eso, en su soledad. Yo le digo que estar sola no tiene por qué ser malo del todo porque así se hace lo que uno quiere sin tener que rendir cuentas a nadie. Y le digo, como he oído en la radio, que el 35% de los hogares en España los compone una persona sola. O sea, casi 4 de cada 10 españoles viven solos. Yo he leído también que el estar solo crea una sustancia en el cerebro, llamada cortisol, que produce mucho estrés, pero que si te lo montas bien y eres feliz siendo sola o solo, ese cortisol no se produce. El cortisol produce ataques de corazón. Es verdad. Yo tengo a Paco y a mi padre, pero también la tengo a ella, a Eva, que será siempre mi amiga. Y ella me tendrá a mí, que la escucharé como la he escuchado viniendo de Burgos.

Dime que el sol no relumbra como tu quieres

y te acostumbraré a la sombra del atardecer.

 El sol está muy alto en el cielo. Apunta fuerte. Hoy, ensalada de col y pescado. Ayer leí el principio de "Crimen y castigo". Hay gente que cometería un crimen por dinero (como no se llega nunca a fin de mes...) Ese mes que mataras a la tendera de tu barrio sí que llegarías a fin de mes. Pero luego llega el arrepentimiento, como le pasa a Raskólnikov. "Crimen y castigo" es un show psicológico, es meterse en la cabeza de una persona criminal. Luego leí "Hamlet", el que duda si suicidarse o hacer frente a su situación tan delicada (un tío suyo ha matado al rey). Luego leí narraciones del nuevo mundo, que fue América y cómo Cristóbal Colón inauguró un nuevo género contando lo que había en América. Luego leí otro autor de cuyo nombre no me acuerdo y luego me di otro paseo por Burgos, hacia la zona de la catedral y el espolón.

Los clásicos se echaron a la calle

y la gente los leyó. 

Me siento bien estos días. No tengo obsesiones y no pienso en gente, en toda clase de gente. Me doy cuenta también de la incultura que cunde entre las gentes pero tampoco me obsesiona ese estado de cosas. Estoy tranquilo y de acuerdo con la vida, esa es la impresión. He viajado a Guadalajara y a Burgos y me han venido bien esos dos viajes, me han roto la rutina y he hablado con gente igual que yo y con Eva, que creo que siempre la tendré de amiga. En Guadalajara expusimos todos nuestros problemas y veíamos cómo poder solucionarlos y otros que no tenían solución. Al igual que Eva, cuyo problema (quedarse sola) no tiene solución, pero ella debe tomárselo de otra manera, ahí está la clave. La vida es un listón que hay que subir y no caerse ni hacerse daño. Eso es todo. No hacerse daño.

Estuvo la vida muy lejos

pero regresó a decirme hola.

Fuimos a Burgos Eva y yo. Es muy fácil coger la N I. Paramos dos veces a tomar café y llegamos a la una del mediodía. Eva iba con su perrita "Jara". No nos dejaron comer en el restaurante del hotel por la perrita. Nos aconsejaron un restaurante: no sé qué de los Infantes. Comimos bien. Fuimos a echar la siesta pero yo no me dormía así que me leí unos libros de la biblioteca del hotel. Luego, nos fuimos a andar: andar, andar y andar hasta que se nos hizo de noche. Cenamos pinchos. Luego fuimos a un parque a charlar y ya al hotel a dormir. No había película de la 2. Me dormí enseguida. A la mañana del sábado, Eva fue a una tienda a comprar ropa. Se dejó las gafas de sol en la tienda. Hubo que ir otra vez. Ya salimos del hotel. Vinimos todo el tiempo charlando y charlando y a mí se me hizo el tiempo agua.

Anda el tiempo, anda.

A favor o en contra, pero anda.