miércoles, 9 de diciembre de 2020

Me levanto tarde. Así fumo menos. Luego me visto y salgo a la calle. Voy por una calle que me da buenas vibraciones, de gente de barrio buena. Compro el periódico. Unas veces uno, otras veces, otro. Me paseo por la Gran Vía de Majadahonda. Me tomo un café en un bar. Cuando es la una, voy a ver a los de Colón. Hoy se habla de la lengua española. Uno dice que es opcional hablar español u otra lengua. Yo digo que el español de a pie tiene el deber de conocer la lengua española: lo dice la Constitución. Luego se pasa a otros temas: la covid, el confinamiento, etc. Me vengo a comer: puré de verduras y filete. Me tumbo pero no me duermo, estoy meditando tumbado en la cama. Me voy a Las Rozas andando y vuelvo. Me meto en casa y veo la tele: los telediarios.

Se me ha olvidado decir que antes de irme a Las Rozas, escribo una página o dos de mi novela. Esto es lo que hago al día. Algunas veces, cogemos el coche y nos piramos por ahí. 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Miro por la ventana: hace frío y viento. Las hojas amarillas de los árboles son zarandeadas por el viento pero las hojas no caen. SE aferran al tallo que las une a las ramas. Así pasa con los seres humanos: nos volvemos amarillos de años pasados y nos aferramos al vínculo con la vida que tenemos, a la red social de los que amamos. La caída la prevemos tarde todavía si estamos bien de salud y nada nos atormenta. Hay gente que acelera la caída de la hoja por los vicios que vive. Hay otros que hasta el más crudo tiempo invernal no caen del árbol de la vida porque son sabios y han administrado bien su tiempo y el amarillo del paso dl tiempo parece incluso que va a su favor.


La vida es un gran árbol lleno de ramas y de hojas todas juntas. Unas nacen con una manchita que se reproduce por toda su superficie y caen pronto. Otras se aferran a la vida porque están sanas y han elegido vivir mucho.

La vida tiene muchas metáforas: río, camino, árbol, etc. Pero lo cierto es que nos vamos de la vida sin saber tantas cosas...

 Me gustan las novelas que empiezan en un bar, como la de "La conjura de los necios", bar en el que un negrito que lo barre, va diciendo a la asquerosa clientela que por allí pasa: "lástima el palo de una fregona espetá por el culo". Me gustan las novelas en que hay diálogos buenos, sonoros, sabios y coloquiales como la vida misma, pero que no duren mucho y sean eficaces para el desarrollo de la historia. "La comunidad", película que vi el sábado, creo, está muy bien. Destila corrosión sobre la sociedad española para que nos reflejemos en ella. Carmen Maura hace de una agente inmobiliaria que se queda en los pisos que enseña y vende. El piso que vende esta vez es cojonudo: colchón de agua, sofá de cuero, cocina moderna, etc. Su marido viene de su trabajo en una discoteca, pero no se concentra para el sexo con Carmen Maura. Carmen Maura encuentra el mapa de un tesoro de billetes de 5000 pelas en el piso de arriba del que enseña y disfruta. Carmen Maura está necesitada de sexo. Después de encontrar el dinero, lo mete en una maleta enorme pero no sabe que clase de vecinos tiene en ese bloque de viviendas. Todos ellos estaban esperando a que abrieran el piso del viejo al que le tocó la lotería. Todos sueñan con el tesoro. La comunidad entera cuenta los días en que el piso del hombre solitario se abra y coger el dinero. Por eso Carmen Maura lo tiene difícil: tiene que luchar con toda una comunidad de vecinos avariciosos, locos y despreciables para llevarse el botín. No sé cómo son los diálogos de esta película. No me fijé bien, pero la película es muy buena por el retrato de las hienas humanas que hace Alex de la Iglesia.

Me gustan las novelas donde no pasa casi nada. Perdido en mi habitación, sin saber qué hacer, se me pasa el tiempo.

sábado, 5 de diciembre de 2020

 Los anuncios, si lo pensamos bien, dan mucha envidia. Todo son caras radiantes, todos sonríen, todos están satisfechos. Bailan, cantan mientras disfrutan del producto. Es una verdadera bicoca ponerte esa crema, echarte al pelo ese champú. Es lo que persiguen los anunciantes: que te mueras de envidia mientras otros comen ese jamón, van de viaje con esa compañía de vacaciones, etc. etc. etc. Y pensar que Gandhi, uno de los mayores pensadores del siglo pasado pensaba que eso era robar, que rodearse de cosas que realmente no necesitas es robar a los pobres. Bueno, podemos decir que Gandhi era un aguafiestas, un amargado. Pero lo que consiguió Gandhi es más poderoso que todos los productos que se pueden anunciar en un mes entero: consiguió la independencia de su país pacíficamente y dejó escritas palabras hermosas para el que las quiera leer. ¿Qué te ofrecen esos productos de los que se puede prescindir? Nada comparado con la sabiduría de esa gente que ha pasado por el mundo haciendo el bien y sirviendo de guía espiritual, político y humano. Leer a Gandhi para mí está bien, me gusta, me da sabiduría. Ir como un loco de acá para allá, comiendo esto y lo otro se dice que es disfrutar de la vida. Bien. Yo disfruto de la vida leyendo más que viajando y probando cosas. Yo disfruto de las enseñanzas de los sabios. Yo no quiero robar a nadie. Porque si pensamos en aquellos que no pueden comer, ¿con qué derecho disfrutamos de la vida, de la vida padre que te venden los anuncios?

 Todos los libros que leemos nos advierten de una cosa: si no vives el presente, te pierdes la vida. El hecho de leer es así. Estás en un presente continuo hasta que acaba el libro. Con las películas ocurre lo mismo: son un presente que vivimos y nos entretiene y nos hace olvidar el presente nuestro, que también tenemos que vivir. ¿Es difícil vivir el presente? Sí, porque a veces el pasado tiene más importancia en nosotros que el propio presente. Pero el presente nos da las horas, nos da el tiempo de que disponemos. Hay que pasar página y poner buena cara al presente. A veces soñamos con un futuro incierto pero más bonito que nuestro presente. Pero mientras llega ese futuro, hay que vivir el presente. Parezco un puto libro de autoayuda, pero es así. Bueno. Solo sé que leyendo un libro, nos zambullimos en una historia. Estaba yo viendo una peli en que salen Jennifer López y Robert Redford sobre el odio de un abuelo a su nuera por causa de un accidente en el que muere el hijo del abuelo. La nuera regresa con la nieta pero este no las acepta. Es un rollo de película y me he cansado de verla porque realmente, no ocurre nada más que el odio ese del abuelo. Ya ves cómo un pasado puede afectar al presente de tal modo que lo amarga y lo hace invivible. El pasado debe pertenecer a otro ámbito y dejemos que el presente nos inunde y lancémonos a bailar una jota o cosa parecida y olvidemos pasado y futuro que nos agostan las ganas de vivir. Vive el presente.

Ayer vimos "La comunidad", película de Alex de la Iglesia. La pena que da esa película es pensar que no está lejos de la realidad en nuestros días. Desde la política, llena de mentirosos, hasta la calle, llena de indigentes mentales, todo en esa película te destroza el corazón por lo acertado de la visión de la sociedad española.

En esa película solo brilla la determinación de Carmen Maura (la que encuentra el dinero) para llegar a buen puerto después de librarse de la comunidad. Creo que todos los que vivimos en una comunidad de vecinos tenemos ejemplos como los que salen en la peli.

Por otro lado me he leído ya casi entero el libro que lleva por título "El abuelo que saltó por la ventana y se largó", que también está muy bien. Son las aventuras de un centenario que en su vida tuvo que lidiar con líderes políticos del mayor nivel. Allan Karlson es un personaje que nos enseña a tener paciencia con gente estrafalaria y difícil, toda una lección de estoicismo en estos tiempos duros.

Me voy por pan y diario a ver qué noticias salen. La vida se va llevando como se puede, no como se quiere. La vida es esa cosa turbia que amenaza con inundarnos y ahogarnos.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

 Me sucede estos días con mucha frecuencia y persistencia, a todas horas: me imagino que me quitan la pensión o me imagino directamente que me tengo que buscar la vida. Debe de suceder esto por el montón de noticias que hay sobre trabajo, ertes, etc.

El caso es que me pongo en la situación de ir gastando el colchón de dinero que tengo ahorrado y me pongo a estudiar una oposición. El dinero se acaba y yo no apruebo ninguna oposición. Me veo trabajando en empresas de trabajo temporal descargando camiones por cuatro duros. Y lo paso mal.

Yo tenía un "amigo" que trabajaba en ETTs de esas y eran una mierda.

Luego pienso en montar una academia en mi propia casa, o montando una empresa que no sé en qué consistiría; también me imagino correteando por editoriales a ver si se venden mis escritos. Pero en todas estas ocurrencias, me sale todo mal y no gano ni un duro y tengo que ir a la cola del hambre y un señor con barba me echa un plato de patatas con carne y me las como.

Es muy duro imaginar estas cosas porque me crean inseguridad y no puedo evitar pensarlas. Lo paso mal. A ver si se me quitan de la cabeza porque me hacen un daño mental grande y ocupan demasiado mi pensamiento inútilmente.