Hoy estrenamos mes. Que no tengamos que decir quién me ha robado el mes de abril, como dijo Sabina hace mucho tiempo (estaba yo en primero de carrera). Cuenta esa canción que a una chica que está haciendo el bachillerato la preña uno que después se las pira. Y otros casos parecidos de abandono y desgracia. Yo me encuentro muy abandonado en mi día a día de no ser por estos escritos que me reconcilian conmigo mismo y por algunas ocasiones de andar con la gente (como por ejemplo, ayer, que estuve con mi sobrino y su mujer y sus hijos). No es fácil salir de una soledad diaria como la mía. En este blog, me encuentro con las letras, con los textos que ordenan un poco mi mente. Que la soledad no nos encuentre totalmente solos.
miércoles, 1 de abril de 2026
Se viene uno abajo si no hay en su vida un trabajo o faena en la que emplearse. Sobre todo, si es uno joven y con ganas de vivir. El trabajo significa dinero y el dinero, como dijo Rosendo, te invita al cine. En el trabajo pasan muchas cosas. Por eso dice el refrán que al que cuece y amasa, de todo le pasa. Yo tengo una idea de escribir una novela sobre los años que he tenido yo de pensionista. En esa época, yo he tenido que aliviar y soportar crisis de mi hermano gemelo Paco. Sería esta novela como la realidad de una enfermedad que es muy poco conocida. Nadie sabe decir a ciencia cierta qué es una esquizofrenia, que la caracteriza: alucinaciones, delirios, aislamiento y depresión, entre ellas. No sé si habrá un libro que lo cuente. La esquizofrenia rompe bastante la cognición de la realidad: eso quiero contar.
Si tú escribes una poesía (en este caso, un soneto) a la belleza de Flora (nombre ficticio de una mujer real) y luego un soneto sobre la brevedad de la vida y luego, un soneto a una mujer muy delgada y luego un soneto a un tiñoso y luego otro sobre la filosofía estoica; entonces, tú puedes ser un émulo de Quevedo. Pero el soneto ya no se lleva, se llevan los versos sin rima, se llevan los versículos, se lleva hacer el tonto de la poesía en general. Yo también hice versos hasta completar 6 libros de poesía de 60 páginas cada uno. Pero mi poesía no trascenderá. Andan esos libros por aquí almacenados en un armario, en el olvido. Quevedo fue un gran filósofo y católico. Yo soy un poeta del olvido, de la fe, de la razón y de los hombres y mujeres que son buenos en el mundo.
Mis dos sobrinitos viven la vida intensamente. Lola no se harta de subir y bajar constantemente por los obstáculos del columpio, con un afán propio de un escalador. Para adelante, siempre para adelante. Poniendo sus piececillos uno detrás de otro con un tesón fuera de serie. Ángel disfruta cada minuto de su vida. Chilla como una forma de manifestar el impulso vital que le conduce a jugar al fútbol, a jugar a lo que sea, pero con una pasión fuerte y única. Todo le parece nuevo, todo para gastarlo pronto, todo para vivir fuertemente la vida. Será un niño que quiera saberlo todo, probarlo todo, vivirlo todo. Con fuerza e intensidad.
Viene un mes difícil porque está regentado por Marte, el dios de la guerra. Yo, el sábado, me voy con mi sobrino y su mujer y sus niños al pueblo. Por fin puedo cumplir un deseo largamente deseado, salir de casa de un puta vez. Espero pasarlo bien. No sé a quién me encontraré en el pueblo pero espero sea para pasar un rato charlando animadamente. No pido más. Que me cuenten algún sucedido, alguna broma que contar por ahí, como ese que fue a Madrid y le dijeron eso de 7 y 6, 13, menéamela a ver si me crece. A ver si en el pueblo me cuentan algún chiste nuevo, algo con que pasar el rato, algo con que matar el sábado por la mañana y el sábado por la tarde. Las lunas se han puesto en hilera para decir carretera.
Ayudar al necesitado está bien pero si el necesitado se gasta lo que le has dado en algo no pactado, el necesitado te engaña. Necesito ver a mi hermano y darle un abrazo, dijo el necesitado. Yo le di para el autobús. Al otro día, el necesitado estaba por las calles y no me saludó. Cuando me saludó otro día, yo le dije: ¿no tenías que estar en Castro Urdiales? Me robaron el dinero unos moros y he estado en el hospital, dijo. Todo mentira. Así que los necesitados se vuelven mentirosos y usan añagazas para dar pena e inventarse una necesidad. Los necesitados andan por la calle sin preocuparse de nada y dando pena, una pena que no es creíble. Los necesitados solo necesitan salir de la calle, no un dinero ajeno que no sabe dónde se lo gastarán.
martes, 31 de marzo de 2026
Cuando el alba buscaba un dueño, un tropel de gentes lo pisotearon, lo volvieron aciago y doloroso. Así, el sol salía desaforado y no querido de las gentes. Hasta que un día, allá por el mes de mayo, el sol salió y todos lo buscaron, lo quisieron, lo amaron. El sol representaba el amor por la vida, por los años queridos, por los hijos que iban a la escuela, por los amigos que siguieron siendo amigos, por el mundo que quería paz y despensa, por los enfermos que sonreían, por las familias que volvieron a hablarse, por los enamorados que tenían un futuro. Y las guerras acabaron porque el alba encontró un dueño: un dueño hecho de gentes altaneras y dulces en su pensar.