jueves, 31 de diciembre de 2020

            FIN DEL 2020. 


YA VIENE EL 2021. Alegría en los corazones pues, un recuerdo para los que se fueron. Y


                     !!!!!!!!!ADELANTE!!!!!!!!!!!

 Lo que voy a decir ahora sonará raro o sonará como una herejía pero a mí me ha sentado bien el confinamiento. He tenido tiempo para meditar tumbado en la cama, he aprendido de mi hermano Paco cosas que no se enseñan hablando, he aprendido también a estar en casa entretenido con la radio, con el ordenador, con mis escritos y he perdonado ofensas y olvidado agravios en la medida de lo posible. Cuando salía a tirar la basura y me fumaba un cigarro en el parque de al lado de mi casa, disfrutaba de una tranquilidad que ya no he vuelto a disfrutar. Desde entonces, ese escenario de pájaros y plantas creciendo sin contaminación de coches, ese silencio enriquecedor, se ha vuelto a cargar de humos y de coches que lo incomodan todo. He visto en la tele cosas que me han llenado de emoción pero en mi familia no ha habido que lamentar muertes ni infecciones; por eso digo que, a mí, el confinamiento me ha sentado bien. La teoría de mi hermano de los compartimentos estancos se ha exacerbado esta pandemia de modo que no hemos visto a nadie durante meses y eso me ha sentado bien. Diré también que si yo no veo a ciertos miembros de mi familia, mi salud mental mejora, así que por ese lado, también le agradezco al confinamiento (mío, personal) no haber visto a nadie que me ponga de los nervios. Ha estado muy bien y volvería a repetir si el gobierno lo dictara. ¿No hay mayor bendición que esa marabunta asquerosa de coches echando humo se parara por unos meses?¿No hay mejor antídoto contra los tontos que no verlos? ¿No hay mejor estímulo a la imaginación que horas y horas estando solo en casa con tu hermano gemelo? He adoptado mucha de la flema de mi hermano al estar muy cerca de él y eso me ha venido muy bien, he estado conectado con la realidad solo virtualmente y he aplaudido de verdad a los sanitarios, he aprendido que en momentos difíciles (no para mí, sino para la nación) lo mejor es estar unidos pero no porque lo diga un presidente sino porque así lo sintamos. Y he estado tan tranquilito, tan sereno de mente, que agradezco al confinamiento todas esas cosas que me ha aportado. Ojalá existiera algo como el confinamiento: creo que podría ser un pueblo perdido lleno de cabras. He aprendido a valorar lo que hay en casa y no lo que hay fuera de casa que lleva a la confusión las más de las veces: palabras que oyes, palabras vanas, estúpidas, carcajadas mentirosas de gente sin motivo para exhalarlas, amigos que no lo son, gentuza de todo tipo que los tienes al lado y como los tienes al lado vas a verlos. Eso me ha dado el confinamiento: soledad relativa (estaba con mi hermano) y amor a la casa. Si yo pudiera me iría a un pueblo donde el sol brille más y solo suenen cencerros a lo lejos.

 El fin de año viene lloviendo por la tarde. Un día como hoy, hace un año, yo me peleé con Paco y nos llevaron al hospital. Allí, a mí me ataron por protocolo. Por la tarde no recibí ninguna llamada de mis "familiares" para ver qué tal estaba. Es más, alguno de esos "familiares" nos robaron las llaves de casa. Estuve con mis padres hasta que pude ir a ver a Paco por reyes. En reyes, vino toda la "familia" pero ninguno preguntó por Paco, que estaba ingresado. Al mes de este sucedido, el 24 de enero, aparecieron llaves y reloj de Paco en casa de mis padres. ¿Quién había sido el que robó las llaves y ahora nos las devolvía? Yo sé quiénes fueron pero no lo diré. No pudieron ser otros. Al cabo de un tiempo fuimos a los asuntos sociales y le contamos lo de las llaves. La de asuntos sociales templó gaitas y no nos conminó a denunciar. Mi hermana nos dijo en el pueblo en tono de amenaza: "sé que vais a asuntos sociales y allí tenéis una carpeta." Yo le dije: "es que desaparecieron unas llaves". Ella se calló. Así que vaya familia: se desentienden de sus miembros y encima roban. Porca familia.

El año anterior tuvimos que aguantar la imposición de "la familia" de una reunión que nunca tuvo lugar poniéndonos muy nerviosos. Gilipollas hay en la mejores familias pero en la mía abundan demasiado y la educación de llamar al que le ha pasado algo, no existe y la educación de preguntar por alguien malo en el hospital tampoco existe. Me alejaré de "la familia" todo lo que pueda.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

¿Va a hacer Sánchez lo mismo con las medidas antivirus que con los fondos europeos? O sea, ¿va a delegar todo ese dinero en las autonomías? No creo: money is money. Ayer vi en la tele una calle de Sevilla donde el 80% de las tiendas estaban cerradas. Hoy he ido a Las Rozas caminando con mi hermano (a pesar del frío) y la cosa no puede estar peor. No había prácticamente nadie por las calles. En Majadahonda, todo igual de deprimente. No es lo que vivimos ahora, que ya es triste, sino lo que se nos viene encima. En verano la gente fundió los ahorros en pasar unas vacaciones (porque había que desquitarse del confinamiento) y ahora no tiene ni para un filete. Hemos pasado por el Ahorramas y no había ambiente de compras ni de fiestas. No entiendo a la gente. Se funde el dinero con una alegría de locos que no piensan en el futuro, están todo el rato con el moco colgando y siempre dicen: "es que gano poco." Pero si da igual lo que ganes, es cuestión de lo que ahorres de lo que ganes. Pero nada. No hay remedio para esta gente que se compra cosas para el pelo, sale todos los findes, se va de vacaciones... Para eso sí que llega el sueldo pero no para ahorrar. Qué curioso. Ya lo dijo Giner de los Ríos, creo, uno de aquellos que querían regenerar España: "escuela y despensa". Pero en España, ni hay escuela ni hay despensa todavía. Los jóvenes se saben todas las series y las marcas de coche y los nombres de las modelos y los modelos y actrices y el Gran Hermano y el Salvamé: con eso tienen de sobra. Quieren ser influencers: menuda mierda. Y así nos va, de capa caída, sin recuperarnos de la pandemia, con la crisis llamando a la puerta. Dan ganas de salir corriendo. 

martes, 29 de diciembre de 2020

 Otra vez la dura prosa que avanza lentamente cargada de ideas, de historias y a veces de nada bueno. En fin, voy a hablar ahora de cosas intrascendentes pues el mundo está llena de ellas. Uno dirá: "si está el mundo llena de ellas y las podemos ver, ¿para qué hablar de ellas?" Y yo digo: "no lo sé" pero a veces merece la pena fijarse en esa taza que descansa en la barra del bar, con ribetes de café pegados en el borde, sugiriéndonos asco, asco de lo ajeno y el camarero la coge con desdén y la deposita en un lugar que no vemos y luego pedimos nosotros otro café y nos lo bebemos y la taza vacía pasa a ser la taza que había antes y que vuelve a sugerir asco en otro cliente que vendrá después.

Así es la vida en todos los niveles, no sólo en el nivel de las tazas de café de los bares: todo pasa, todo llega. La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va y nosotros nos iremos y no volveremos más. ¿Qué lección de filosofía podría ser tan entretenida, tan escasamente cargante y tan triste y peliaguda?

Día de mucho víspera de na. Cómo pasa el tiempo que de pronto, son años. Vivir es caminar breve jornada. No quiero deprimir a nadie pero el tiempo pasa volando y dicen que es oro. El oro que no vemos pero que está delante de nuestras narices. Yo le he dicho hoy a un camarero que estaba llenando jarras de café para el tiramisú de los postres: "una amiga mía trabajaba en una discoteca y tenía esta filosofía: si pongo copas ahorro porque no estoy de juerga y encima, gano dinero poniéndolas". El camarero no  me ha dicho nada. Luego ha entrado Paco y hemos hablado con una especie de metáforas: la paciencia, el aguantar, la perseverancia. Paco ha dicho: el más largo viaje empieza con el primer paso. Luego, el camarero nos ha dicho que tiene unos estudios de odontología y está haciendo esfuerzos para poner una clínica. El camarero estaba solo, quizás aburrido, quizás pensando en su clínica. Ha dicho que luego vendrían universitarios a beber al bar y que a las 11:00, cerraba.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Si hay una cosa que odio en el mundo es el egoísmo: el antiguo Satán.



Si hay una cosa que odio en el mundo es la soberbia y el victimismo: esa lacra que padecemos en España a todas horas.



Si hay algo que odio en el mundo es la avaricia: la avaricia rompe el saco.