lunes, 31 de diciembre de 2012

En el último día del año parece que me dan prisas para hacer lo que no he hecho en el año entero. Quiero reorganizar mi vida de modo que esté más completa, más llena de actividades mi tiempo y sin embargo no dejo de pensar que esta forma de pensar es muy egoísta y pienso en tener un niño. Pienso repetidamente en mi egoísmo y en tener un niño que quizás no tenga nunca. En mi casa tengo de todo para procurar mi felicidad: libros, internet, comida, café, etc pero creo que no seré feliz al cabo de un tiempo si no tengo un niño. Estas dos ideas son recurrentes. Si yo me he juntado con Eva, casi veo obligatorio tener un hijo con ella y tengo que reprimir esa idea y luego paso a pensar en mi hedonismo al disfrutar de mi dinero para mí solo. Quizás el modo de resolver esta disyuntiva de quedarme sin hijo es donar dinero para causas dignas como los pobres o los refugiados pero creo que es un pobre consuelo. Otra idea es escribir una novela y publicarla. Pero todo favorece a mi ego sin ver la posible regeneración de mi persona en un hijo.
Desde luego que Eva no piensa en tener un hijo, es algo que descarta siempre. Quizás ni lo hemos hablado seriamente. Una vez que lo hicimos, ella se puso a llorar porque no quería tenerlo.
Bueno, este debate se irá solucionando con el tiempo.
Es verdad que necesito hacerme con un horario de trabajo, llamémoslo así.

domingo, 30 de diciembre de 2012

ciudadanos ejemplares

Los versos se han torcido esta mañana
porque la luz huyó tempranamente.
Ya se ha pasado un año y malvivimos
aunque hay ejemplos de vida mucho más duros
en otras partes del mundo.
No debemos dejar al desaliento
que nos robe la fe del corazón,
caminaremos por la calle sonrientes
desafiando la locura y sinrazón
que se nos hace por ser solo ciudadanos,
por vivir en el mundo ataviados de los trapos que la moda impone
en cada estación.
Viviremos como reyes que somos
reyes de nuestro reino crepuscular
y daremos al mundo el ejemplo
de ser ciudadanos ejemplares
desde la edad escolar.

publico y privado

La situación actual da miedo. No las tengo todas conmigo en lo que respecta al 2013. No porque yo no vaya a tener dinero con que subsistir sino porque veo que la mayoría de la clase social a la que pertenezco esta perdiendo muchos derechos y va a perder en consecuencia mucho dinero.
Los ajustes se han hecho pero no mirando a los grandes defraudadores sino creando en el colectivo de los trabajadores una situación casi de abuso: por ejemplo, jubilación a los 67.
Los que hemos aportado a la seguridad social no tenemos premio y duele ver que muchos políticos han gastado dinero nuestro y siguen impunes.
El gobierno de derechas que está ahora en el poder en España con mayoría ha adoptado decisiones que son lesivas para el contribuyente como el hecho de privatizar varios hospitales sin pasar por el parlamento, a golpe de decreto. Esto quiere decir que los impuestos de los ciudadanos van a ir a parar a unos señores que van a disponer de ese dinero que generan los impuestos de esos ciudadanos. Como en España ya tenemos muchas experiencias de la gestión de dinero  público, da terror pensar que el dinero destinado a los hospitales acabe en los bolsillos de cualquier desalmado que quiere enriquecerse. Y seguro que pasará.
Se da como argumento por parte del gobierno de Madrid que se quiere ahorrar. Pero lo que se perpetrará es un nuevo enriquecimiento a costa del dinero del contribuyente.
Y siempre pagaremos los mismos: los ciudadanos.
Y siempre serán los mismos los que nos fastidien: los políticos y sus dedos de pulpo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

este mundo

El otro día estuve dando vueltas al mundo en que vivimos. Cada vez es más difícil sentirse libre en él. Todo parece protocolario y ruin. Las relaciones humanas están mediatizadas por un sinfín de prejuicios alimentados quizás por la televisión y otros medios igual de asquerosos y aumentados por la ignorancia. No sabemos para qué queremos el conocimiento: si para formarnos o simplemente para ser ricos. Ya nadie quiere ser elevado en el sentido de asemejarnos a los dioses o a Dios, sólo deseamos placeres que nos enseña la televisión u otros medios absurdos. Ya no nos contentamos con la charla del vecino, con la cotidianidad de nuestros semejantes. Queremos emociones fuertes aunque estén a miles de kilómetros de nosotros. Queremos emular al atleta de turno aunque estemos gordos y torpes. ¿Por qué no se conforma cada uno con lo que es, con lo que es verdaderamente su esencia?
Todo el mundo tiene virtudes que ya no cultiva porque otros les dicen que deben cultivar otras que son extrañas, invasivas, traídas de máquinas y artilugios absurdos que crean deseos y artilugios aún más absurdos. Yo tuve una formación humanística, aprendí latín y griego, supe cómo se forma un imperio, cómo decaen los imperios, cómo es de importante saber comunicarse con acierto y personalidad. Ya nada importa eso y sólo han pasado 25 años desde que salí del instituto.
Cada vez entiendo menos este mundo que da prioridad a cosas que yo considero superfluas. Yo creo en la formación que me han dado y que yo he procurado para mí.
Los jóvenes que ahora veo no se parecen a mí. No sé si llevan un camino equivocado o no pero van más rápidos, más egoístas, más materialistas a ese camino.
Yo, cuando era universitario charlaba con mi hermano sobre el mundo y siempre acabábamos despreciando lo material y el dinero.
Éramos idealistas, éramos ilusos pero algo lo seguimos siendo pues ponemos el espíritu por delante de muchas estupideces que han surgido últimamente.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Hoy, día de nochebuena quiero constatar que el espíritu navideño este año es un fantasma o un espejismo.
Las gentes se quejan, los regalos son escasos, los hijos lloran, las madres imploran que sus hijos dejen de llorar.
¡Yo quiero una playstation! dice el niño ignorando la crisis por completo.
Lo que te vas a llevar es una ostia, dicen los padres sin consuelo alguno.
Hay niños que se llevan la ostia sin pedir playstation.
Virgen de la playstation, ampáranos.
Virgen del internet, danos una respuesta.
En el portal de Belén no hay pienso para la burra.
En Villaverde Bajo se prepara una conspiración para colgar a Rajoy.
En Sol se han vendido pocos décimos.
Los ricos son más ricos, los pobres son más pobres.
Cuantos más pobres hay más contenta está la iglesia.
Seamos pobres a los ojos de Dios y nos ganaremos el cielo.
Vivamos en austeridad completa para que el niño nos mire.
Abajo el consumismo, viva la crisis navideña.
Al final, va a haber que haber una crisis todos los años para que Dios esté contento con nosotros porque por fin somos todos pobres como lo fue Cristo. Viva la crisis, viva Dios, viva el Papa.
Con la crisis nos acercaremos a Dios y esos ricos ilusos nunca llegarán al cielo. Pasemos hambre si es posible en Navidad. Nunca hemos estado tan cerca del Niño Jesús.
Vivamos en un pesebre o mejor, en la puta calle.

domingo, 23 de diciembre de 2012


Quizás todo dependa de una sola cosa:
ser feliz de la manera que sea
pero ser feliz suele ser a costa de algo.
Mientras uno es feliz, es injusto serlo.
Porque muchos otros no lo son.
Quizás ser feliz es una ciencia
pero sólo si se hace feliz a otros
con tu felicidad.
Es egoísta ser feliz.
Es generoso sufrir por ver a otro feliz,
quizás así sí se sea feliz.
la felicidad en sí misma es muy deseable.
Pero ¿quién es feliz y consciente a la vez?
la felicidad es una inconsciencia, una ignorancia.
La felicidad se halla en tan pocos detalles
que la felicidad completa es imposible.
La felicidad: ese tiempo en que no somos conscientes de que el mundo gira.