Resulta que se reunió toda la familia para celebrar la pronta recuperación de Felipe. Pero Felipe, en tres días murió por un fallo en el diagnóstico médico. Entonces, después del entierro, como buena familia cristiana que era, se reunieron en la casa de los abuelos a rezar por el alma de Felipe. Y rezaron el rosario desde las 3 de la tarde hasta las 8, que oyeron una potente voz que parecía proceder del techo. Y esa voz decía: parad, parad. Felipe ya está aquí. Y pararon asustados pero luego, comprendiendo que era una voz sobrenatural que traía una buena noticia, pararon y se fueron todos al cine a ver una película, ya sabiendo que Felipe estaba en el cielo. Y es que Felipe era muy querido. Fue actor de teatro, humorista, pintor y poeta. Pero Felipe no constaba que se ganara la vida con esos oficios sino que era conductor de autobús. De la EMT, eso sí.
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