jueves, 29 de enero de 2026

Me voy por el camino a la solana eterna, dice el poeta. Será que el poeta no quiere cuentas más que con el sol, que sale para todos. El poeta ha de ser un ser solitario en su trabajo versificador. El poeta se fija en unas cuantas cosas de su vida y quizás, las de otros y se pone a hacer estrofas y poemas. Al poeta no hay por donde cogerlo porque tiene en común muchas manías, como el loco. El poeta quizás ve más que nadie y huele más que nadie y el tacto le tiene hecho palabra, palabra de la piel y del rugoso tronco de la encina. No es cualquiera un poeta. Un poeta se hace tornando lo real en un poco irreal, tornando sus sentidos en oscura transcendencia. Las poesías nacen de una cabeza y un alma que buscan enlazamiento de palabras sonoras y candentes.

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