miércoles, 28 de enero de 2026

 Las estancias de mi hermano en la planta de psiquiatría suelen durar quince días. El jueves pasado estaba mal y el viernes que viene (Dios mediante), le darán el alta. Esta vez parece que la causa de su episodio ha sido física (una infección de orina) y no mental. El fin de semana pasado ya me dijeron desde la planta que estaba bien. El lunes que le vi por primera vez ya no había ni un residuo en su mente de enfermedad mental. O sea, que el lunes ya estaba bien, coordinaba bien de la mente. Ahora resulta que el psiquiatra que le lleva quiere que mañana jueves venga a casa y le llevemos a a la noche otra vez al hospital. A ver en qué queda y quién le trae y quién le lleva. Si fuera yo el que se encargara, tendría que ser en taxi o en tren de cercanías, pues yo no conduzco. O también puede pasar que el psiquiatra se lo piense mejor y, ante tanto disturbio (Torrejón está lejos), se retraiga y deje la idea. Yo, la verdad, no entiendo para qué es ese rollo de traerle a casa cuando al día siguiente le van a dar el alta. A ver si mi hermana le convence para no tener que hacer esos viajes a ese pueblo tan lejano.

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