miércoles, 28 de enero de 2026

 Cuando me he levantado a las 10:00, estaba nevando, como suele decirse, copiosamente. Luego, a eso de las 10 y media, ya lo hacía muy flojo. Este mes de enero ha venido invernal, invernal. A los del cambio climático este año a lo mejor no les salen las cuentas porque, según ellos, debería hacer calor en invierno también. A lo mejor esto del tiempo es cosa de rachas, de ciclos que nadie entiende. Los que pretenden ajustar al tiempo con unas coordenadas preexistentes, se equivocan al asistir a un invierno como este. La atmósfera, por decirlo así, es demasiado voluble, variable e inesperada como para meterla en instituciones como la Aemet y dictar sentencia hasta el año 2030. Con estos fríos seguro que la temperatura global habrá bajado o ni esta variable son capaces de calcular. Ya digo, la atmósfera es incontrolable como fenómeno natural, como la naturaleza misma es incontrolable.

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