viernes, 30 de enero de 2026

 Los árboles regalan la ternura de sus ramas al frío y a la nieve y a la lluvia y al dolor del tiempo inclemente. Ya llevamos una semana así, de medio lado, de esperar, de ir y venir. Los campanarios de las iglesias antiguas llaman al feligrés y la feligresa y al feligrese. Los campanarios tienen mucho de antiguo, mucho de bronce estirado en un bucle cansino. Todo se repite: el Mercadona, el Vodafone y las pastas Gallo. Qué dolor. Todo se repite. Todo va como si fueras en un vagón de tren y luciera su anuncio por el cristal. Mis amigos los he conocido estos días por su entrega y ayuda. Los amigos son necesarios. La cosecha de cordura ya está acabando. No acaba todo como "Fortunata y Jacinta". No sé cómo acaba. Parece que hoy todo empieza.

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