miércoles, 28 de enero de 2026

 El tiempo y sus escondites nos permiten desear la primavera y verla todo frondosa y lluviosa y querida. La luz del día nos lanza hacia adelante, hacia el calorcillo de abril, a las hojas tibias de los gigantes que están quietos todo el rato, aguantando inclemencias en invierno para llenarse de savia y esperanza. Los días van rápidos, casi no dejan pensar qué somos. Hablamos, pensamos y yo digo: qué es esto que me rodea donde tantas cosas se repiten absurdamente, mañana tras mañana. Yo digo: quién soy yo y dónde apareceré de aquí a unos años. A cada día bástale su afán, me responde el espíritu mío que voy cargando. Todos los días necesitan de su cuidado, de su cariño, de su atención.

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