miércoles, 28 de enero de 2026

 Cuando leo biografías de escritores me doy cuenta de que esos escritores tenían amigos también escritores y artistas. Yo me junté en la carrera con un escritor que publicaba sus ocurrencias en el tablón de anuncios de la facultad. Y también conocí a otro amigo que estaba buscando la manera de ser director de cine. Pero la enfermedad me sustrajo de esos amigos y luego conocí a un lingüista, uno que era dialectólogo, que no tiene nada que ver con la literatura y sí con la ciencia de la lengua. Me da rabia no haber conocido poetas o escritores o escritoras con las que poder hablar de mi libro de una puta vez. Y sigo así: no tengo un igual con el que hablar de libros y de escritura. Mi biografía es un tanto fallida en ese sentido y estoy aislado en mi labor de escribir. Este blog es cosa mía, de nadie más y no hablo de él con nadie, ni con los que me leen, que parece que tienen una vergüenza de decir que lo hacen. En fin. Seré como Feijoo, no el político sino el padre Feijoo, que desde la celda de un convento escribió y escribió intentando aleccionar a quien lo leyera. Pero creo que este monje se carteaba hasta con Newton y otros sabios de la época.

No hay comentarios:

Publicar un comentario