Sigo teniendo la pierna dolorida. Mi médica de cabecera me dijo que se me quitaría solo el dolor, pero no se me quita. Mañana domingo estrenamos mes que es como estrenar un poco el paso del tiempo sobre nuestras cabezas. 2026 ya es un poquito más viejo, ya superó la prueba de enero. Parece que este año hay una concordancia entre el tiempo meteorológico y el tiempo temporal que nos mancilla con una arruga más en el rostro. Pero parece que hay que seguir creyendo en el cambio climático. Las estaciones se borran y se montan unas a otras. Las estaciones van a anunciando un apocalipsis pequeñito y triste. Las estrellas de los 7 pecados ya no se ven en el cielo.
sábado, 31 de enero de 2026
Yul Briner sabía cinco idiomas. Antes de morir dijo: no fuméis. La cantante dijo que esperaba fumando a su amante. Los delirios del humo empiezan en los labios. La vida sana no permite el tabaco. Yo creo que la vida empieza a saber bien cuando ya eres un tanto viejo, roto un poquito por los costados, arrumbado por algún mal que te hace más sabio. La grandilocuencia no cabe a los 56 años. Todo es ya humildad ante lo que viene. La sombra que perseguía a Rosalía de Castro y que no sabemos muy bien qué era quizás fue una tristeza que la recorría que la hizo escribir bellos versos: vou por la tarde callada.
Eva se quedó encerrada en un ascensor por la tarde. Paco se puso tenso y al otro día, en el hospital de Torrejón, le dijeron que se tomara las cosas con calma. La mañana del viernes en ese hospital estuvo tensa. Luego, por la tarde, Paco hablaba de cosas raras. Yo me desesperaba un poco. Llamó mi hermana y me calmé un poco al transmitirla que Paco no estaba bien del todo. Pero esta noche Paco ha dormido bien. Y se ha despertado siendo un poco más el Paco auténtico de siempre. Estaremos tranquilos este día como lo estuvimos ayer pero quizás, ojalá, menos tensos. El sol de las tres esperanzas puede que brille hoy.
Después de un día un tanto tenso ayer, Paco ha podido dormir 9 horas y media. Cuando le oí roncar anoche me llené de alegría. Hoy se ha levantado y se ha tomado sus pastillas. Hace viento pero hace sol. Quizás haya un paseo matutino. Hay hamburguesas para comer. Parece que la cosa se encarrila poco a poco. No sé muy bien qué inventar aquí con las palabras. No sé qué pensar de la política y los políticos. Algunos me parecen odiosos y otros, todavía más odiosos. Paco canta una de Perales. Buena señal, parece. Solo sé que voy a beber agua. La luna de los cinco dolores ya ha pasado.
viernes, 30 de enero de 2026
Los árboles regalan la ternura de sus ramas al frío y a la nieve y a la lluvia y al dolor del tiempo inclemente. Ya llevamos una semana así, de medio lado, de esperar, de ir y venir. Los campanarios de las iglesias antiguas llaman al feligrés y la feligresa y al feligrese. Los campanarios tienen mucho de antiguo, mucho de bronce estirado en un bucle cansino. Todo se repite: el Mercadona, el Vodafone y las pastas Gallo. Qué dolor. Todo se repite. Todo va como si fueras en un vagón de tren y luciera su anuncio por el cristal. Mis amigos los he conocido estos días por su entrega y ayuda. Los amigos son necesarios. La cosecha de cordura ya está acabando. No acaba todo como "Fortunata y Jacinta". No sé cómo acaba. Parece que hoy todo empieza.
Ya por fin vamos a Torrejón a que nos den el alta de Paco. Nos lleva mi sobrino. Los sobrinos se han portado muy bien. Se lo agradezco mucho. También a mi hermana y mi cuñado. Yo poco he podido hacer más que recibir llamadas y comunicarlas. El día que fui en taxi a Torrejón me puse algo nervioso. Luego volví en tren. Tuve que parar en Atocha porque me meaba vivo. En Atocha, mear vale un euro. Entraban en el vagón gente extranjera trabajadora. Fue un poco emocionante la aventura. Hacía frío en la estación Soto de Henares, que está al lado del hospital. Luego, al día siguiente, nevó. Bueno, lo bueno de todo es que este episodio ya se acaba y rezo para que no se vuelva a repetir. Dios me oiga. Toda mi familia se ha portado estupendamente, genial. Me quedo con eso.
jueves, 29 de enero de 2026
Antier llovió mucho y ayer, nevó. Estoy considerando comprarme un equipo para la lluvia en Decathlon para poder pasear bajo las inclemencias del cielo. Hay que hacer ejercicio sí o sí, como dicen ahora. Las horas que paso andando me mejoran el cerebro, que he oído que en su 50% es grasa y agua. El omega 3 es muy bueno para el cerebro y la grasa animal, también. Hay que prevenir el Alzheimer comiendo tocino y pierna de cordero. El cerebro gasta el 70% de nuestras energías. El cerebro tiene también una pequeña batería eléctrica, como el corazón, que hace que haya las señales entre las neuronas. Andar renueva las sustancias del cerebro, las hace moverse y estirarse por las circunvalaciones de los sesos. Andar es el mejor ejercicio posible porque no hay lesiones. Yo no he tenido ni una lesión por andar porque ando por llano y aceras anchas.
Resulta que se reunió toda la familia para celebrar la pronta recuperación de Felipe. Pero Felipe, en tres días murió por un fallo en el diagnóstico médico. Entonces, después del entierro, como buena familia cristiana que era, se reunieron en la casa de los abuelos a rezar por el alma de Felipe. Y rezaron el rosario desde las 3 de la tarde hasta las 8, que oyeron una potente voz que parecía proceder del techo. Y esa voz decía: parad, parad. Felipe ya está aquí. Y pararon asustados pero luego, comprendiendo que era una voz sobrenatural que traía una buena noticia, pararon y se fueron todos al cine a ver una película, ya sabiendo que Felipe estaba en el cielo. Y es que Felipe era muy querido. Fue actor de teatro, humorista, pintor y poeta. Pero Felipe no constaba que se ganara la vida con esos oficios sino que era conductor de autobús. De la EMT, eso sí.
Ya está el gato en la talega, dicen en mi pueblo cuando se consigue algo. Yo quisiera conseguir un rato largo en la carretera para mirar por la ventana, comentar el tráfico, mira ese que va pisando la raya, irá borracho, adelántale. También se va hablando de cosas de la familia, mira esta la putada que me hizo, qué pesado se pone padre. También se habla de proyectos, mira qué bien estos pisitos en este pueblo que está al lado del mar, cuánto costarán. La verdad es que a mí me gustaría pasar la vejez en un sitio de estos. Se habla del coche, no le metas mucho gas que se pone a traquetear. Y luego, echa uno un cigarrillo que le sabe bien. Y, a medio camino o más allá, se para en unos de esos sitios llenos de abundancia y se toma uno un café y se queda uno como la gloria para tener fuerza para llegar a destino.
Me dan envidia las ancianas que hablan: yo, este verano he estado en Asturias, al fresco porque en Leganés hace un calorrrr. Y contesta la otra: yo, en Benalmádena, en el pisito. La mejor inversión que hemos hecho, chica. La brisa que viene del mar a la terraza de mi casa no tiene precio en verano. Luego, un día de domingo que me desperté pronto no sé por qué oigo que un presentador de la radio ha estado en Las Alpujarras y otro dice que ha estado en Huesca. Y yo, ¿dónde estoy ni dónde he estado? Yo no estoy en ningún lado, no me reparto por la geografía española ni para contarlo. En Majadahonda noto ya que todos los fines de semana desaparece gente. Había que contratar a un detective si se debe a crímenes de fin de semana o que la gente se espanta del aburrimiento de la ciudad y se las pira pero ya. Hacen lo que se dice una escapada. Yo también me quiero escapar pero, ¿cómo?
Quizás el frío mantenga la cabeza serena pues yo oí decir muchos veranos: cómo están las cabezas. Y se refería al calor. Con este invierno que hemos tenido que guarda humedad en el suelo y en las fuentes y en los embalses quizás disfrutemos un verano suave. Y no te digo si viene una primavera lluviosa. El año pasado no pude ir a andar en primavera porque llovía pero creo que un buen chubasquero este año no me impedirá dar el paseo por las tardes. Como Rosalía de Castro: "paseniño, paseniño vou por la tarde calada de Bastabales camiño", que tan bien cantaba ese trovador del siglo Amancio Prada. El ejercicio cura la depresión, la diabetes y la obesidad. Yo, el ejercicio no lo perdonaré este año porque estoy harto ya de no ir a andar paso a paso a mi salud y a mi felicidad.
Me voy por el camino a la solana eterna, dice el poeta. Será que el poeta no quiere cuentas más que con el sol, que sale para todos. El poeta ha de ser un ser solitario en su trabajo versificador. El poeta se fija en unas cuantas cosas de su vida y quizás, las de otros y se pone a hacer estrofas y poemas. Al poeta no hay por donde cogerlo porque tiene en común muchas manías, como el loco. El poeta quizás ve más que nadie y huele más que nadie y el tacto le tiene hecho palabra, palabra de la piel y del rugoso tronco de la encina. No es cualquiera un poeta. Un poeta se hace tornando lo real en un poco irreal, tornando sus sentidos en oscura transcendencia. Las poesías nacen de una cabeza y un alma que buscan enlazamiento de palabras sonoras y candentes.
Por el este y oriente hay dictaduras muy poderosas. Está China que ya manda mucho y también la dictadura rusa. En el oeste hay democracias blandas con tintes autocráticos. ¿De qué se queja sz de Trump? Si el gobierno español ha estado jugando con la democracia, ha subvertido la justicia, ha roto los tres poderes, etcétera. Pero es así como funcionan ahora las democracias, casi por obligación, con el gobierno fuerte de un líder que no cree en el legislativo ni en el judicial. Trump va más allá pues extiende su voluntad de tirano al mundo: arranca de su poltrona a Maduro, quiere Groenlandia, quiere naciones que le apoyen y manda aranceles a aquellos que le discuten. Es un nuevo Napoleón, como Napoleón triunfó militarmente y políticamente en Europa. Todas las noticias giran sobre Trump, no solo de lo que hace sino de su propia persona. Unos dicen que está loco. Otros, que engaña, etcétera. Pero cuando Trump insulta lo hace de la peor manera, carga mucho las tintas. Yo creo que Trump se moderará cuando pase un tiempo.
miércoles, 28 de enero de 2026
Cuando leo biografías de escritores me doy cuenta de que esos escritores tenían amigos también escritores y artistas. Yo me junté en la carrera con un escritor que publicaba sus ocurrencias en el tablón de anuncios de la facultad. Y también conocí a otro amigo que estaba buscando la manera de ser director de cine. Pero la enfermedad me sustrajo de esos amigos y luego conocí a un lingüista, uno que era dialectólogo, que no tiene nada que ver con la literatura y sí con la ciencia de la lengua. Me da rabia no haber conocido poetas o escritores o escritoras con las que poder hablar de mi libro de una puta vez. Y sigo así: no tengo un igual con el que hablar de libros y de escritura. Mi biografía es un tanto fallida en ese sentido y estoy aislado en mi labor de escribir. Este blog es cosa mía, de nadie más y no hablo de él con nadie, ni con los que me leen, que parece que tienen una vergüenza de decir que lo hacen. En fin. Seré como Feijoo, no el político sino el padre Feijoo, que desde la celda de un convento escribió y escribió intentando aleccionar a quien lo leyera. Pero creo que este monje se carteaba hasta con Newton y otros sabios de la época.
El domingo ya es uno de febrero, febrerillo el loco: igual hace un día calor, otro llueve y otro, hace frío. Pero creo que en febrero se irán estas condiciones atmosféricas y vendrán otras más halagüeñas. Si me confundo, tendré la misma propiedad que los meteorólogos, que también se confunden. ¿Cómo pueden saber estos meteorólogos que el mar entero, desde el Mediterráneo al Pacífico ha subido un grado? ¿Y si el mar ha bajado estos días, en qué quedan sus investigaciones? Yo antes daba credibilidad a estos datos del cambio climático pero ahora, visto lo visto, yo creo que el clima tiene unas tendencias no medibles todavía por el ser humano en toda su dimensión. Decían los celtas que un índice del apocalipsis era cuando las estaciones climáticas desaparecían. Ya hemos tenido verano en octubre. Ya hemos tenido verano en abril. Pero, ¿ante este invierno? Nos damos cuenta que las estaciones se cumplen meteorológicamente y otras veces hay anomalías pero no es ello suficiente para hablar de un cambio climático global pues del clima, aun con tanto satélite y tantas mediciones, no tenemos ni puta idea.
Yo, cuando era más joven, soñaba con ser escritor y con lo que ganara de mis libros, viajar por todo el mundo y ser famoso y salir en los libros de texto. Pero la vida me ha dado dos cosas: ser profesor, que ha sido muy bueno pues he vivido experiencias muy buenas. La segunda cosa es una enfermedad mental que me ha coartado esas ganas de vivir. Además, mi hermano gemelo también es enfermo y tengo que cuidar de él. Cuando nos imaginamos un viaje mi hermano y yo (sea corto o largo) pensamos que nos va a dar alguna depresión o euforia allí donde vayamos y nos retraemos mucho al pensar en viajar. Ni a la playa vamos porque a mi hermano no le gusta conducir. Si nos compramos un coche más potente, quizás sí que vayamos. La última vez que viajamos fue a Soria, donde yo hice muchas fotos y lo pasé bien, pero me entró una especie de euforia, de manía y mi hermano lo pasó mal y no quiere volver a pasarlo mal. Lo entiendo de sobra. Si yo no hubiera tenido esta enfermedad creo firmemente que habría tenido éxito en esto de la literatura y habría sido famoso y podría haber vendido libros.
A mí me gusta imaginar cómo viven las personas en otros barrios, en la periferia de Madrid. Algunos días (muy pocos), hemos ido Paco y yo a Móstoles, Aluche y Getafe. Me da la sensación de que en estos pueblos la vida es más tranquila, no hay tantas prisas. El ambiente que respiro en esos pueblos, luego me vale para escribir novelas. Otra cosa que me gusta imaginar es que en esos pueblos hay gente como yo, a la que le gusta la lectura y la escritura y en sus pisos escriben novelas o relatos como hago yo por las tardes. Veo a gente más humilde en esos pueblos, no pijos como veo en Majadahonda, y me parecen más auténticos que los del Audi o el bmw de alta gama. Ahora bien, yo he montado en un bmw de una amiga y la experiencia fue pasmosa, se pasan los kilómetros como el agua. O sea, que los ricos por ser ricos y los humildes por ser humildes, les encuentro un atractivo diferente. Y así debe ser, no sentir envidia por algo que nunca alcanzarás pero tampoco mirar por encima del hombro a unas vidas que tienen su orgullo y su modo de vida.
Las estancias de mi hermano en la planta de psiquiatría suelen durar quince días. El jueves pasado estaba mal y el viernes que viene (Dios mediante), le darán el alta. Esta vez parece que la causa de su episodio ha sido física (una infección de orina) y no mental. El fin de semana pasado ya me dijeron desde la planta que estaba bien. El lunes que le vi por primera vez ya no había ni un residuo en su mente de enfermedad mental. O sea, que el lunes ya estaba bien, coordinaba bien de la mente. Ahora resulta que el psiquiatra que le lleva quiere que mañana jueves venga a casa y le llevemos a a la noche otra vez al hospital. A ver en qué queda y quién le trae y quién le lleva. Si fuera yo el que se encargara, tendría que ser en taxi o en tren de cercanías, pues yo no conduzco. O también puede pasar que el psiquiatra se lo piense mejor y, ante tanto disturbio (Torrejón está lejos), se retraiga y deje la idea. Yo, la verdad, no entiendo para qué es ese rollo de traerle a casa cuando al día siguiente le van a dar el alta. A ver si mi hermana le convence para no tener que hacer esos viajes a ese pueblo tan lejano.
El tiempo y sus escondites nos permiten desear la primavera y verla todo frondosa y lluviosa y querida. La luz del día nos lanza hacia adelante, hacia el calorcillo de abril, a las hojas tibias de los gigantes que están quietos todo el rato, aguantando inclemencias en invierno para llenarse de savia y esperanza. Los días van rápidos, casi no dejan pensar qué somos. Hablamos, pensamos y yo digo: qué es esto que me rodea donde tantas cosas se repiten absurdamente, mañana tras mañana. Yo digo: quién soy yo y dónde apareceré de aquí a unos años. A cada día bástale su afán, me responde el espíritu mío que voy cargando. Todos los días necesitan de su cuidado, de su cariño, de su atención.
La nieve se va deshelando y quizás los atascos y colapsos de tráfico se van diluyendo. A este paso, sz llega a 2027 y gana las elecciones porque la oposición no hace más que repetirse y no se conduce a nada positivo, a una esperanza de mejora: todo es criticar y criticar. Yo ya llevo unas cuantas elecciones sin votar porque no veo más que políticos que se venden al dinero perdiendo su honra de personas al servicio del país. El pp, el psoe y los demás seguro que están todos corruptos o han atentado contra el poder de la democracia establecida. La política se está convirtiendo en un coladero de gente inútil y mala que hace de las suyas. Habrá alcaldes que velen por su pueblo o ciudad con una verdadera entrega y eso es lo que sostiene el sistema porque en las altas esferas, todos meten mano a lo público quizás porque no es de nadie o es de todos, ya no lo sé.
Ayer vi a mi hermano que salió de la planta de psiquiatría. Dimos unos paseos por la calle y fumamos y tomamos algo. Vimos una meseta al fondo de una calle en dirección Alcalá de Henares. Y vimos un circuito para bicicletas. Luego, con algunas dudas, me metí en la estación de tren e hice transbordo en Atocha. De Atocha a casa. Cuando llegué serían las 8:30 o las 9:00. Al tren subía gente trabajadora, las manos fuertes y callosas o con heridas. Eran inmigrantes casi todos. Fui por el corredor del Henares. Al ir a Torrejón, fui en taxi y me gasté un montón. A ver si dan el alta a Paco y ya le tengo otra vez en casa.
Cuando me he levantado a las 10:00, estaba nevando, como suele decirse, copiosamente. Luego, a eso de las 10 y media, ya lo hacía muy flojo. Este mes de enero ha venido invernal, invernal. A los del cambio climático este año a lo mejor no les salen las cuentas porque, según ellos, debería hacer calor en invierno también. A lo mejor esto del tiempo es cosa de rachas, de ciclos que nadie entiende. Los que pretenden ajustar al tiempo con unas coordenadas preexistentes, se equivocan al asistir a un invierno como este. La atmósfera, por decirlo así, es demasiado voluble, variable e inesperada como para meterla en instituciones como la Aemet y dictar sentencia hasta el año 2030. Con estos fríos seguro que la temperatura global habrá bajado o ni esta variable son capaces de calcular. Ya digo, la atmósfera es incontrolable como fenómeno natural, como la naturaleza misma es incontrolable.
martes, 27 de enero de 2026
A medida que pasa el tiempo, nos van sucediendo accidentes de la vida: los cuerpos empiezan a fallar, las relaciones con los familiares son otras, las fiestas se acaban, damos paso a calamidades de todo tipo. Es duro admitir que ya no somos los de antes. Quizás por ello, necesitamos más de los demás. Y los demás actúan, tapando ese agujero que se ha abierto y lo agradecemos un montón porque uno solo no sabe ni dónde va. De eso trata la familia. De cuando a un miembro de ella le va mal, todos ayudar en lo que se pueda. Y esa ley no está escrita pero se cumple. Y menos mal.
Mi madre solía decir, cuando algo no iba ni para adelante ni para detrás: esto está "embarraganao". Y un amigo que vendía cupones de la Once, me decía: "tú te enmogollonas". Una barragana es una prostituta. A saber qué condicionamientos semánticos hicieron que, de un nombre común pasara a emplearse como verbo. Y también el nombre mogollón, para ese amigo mío, se convertía en verbo para describir un estado de la conciencia o del espíritu. Muchas palabras que se heredan de los padres, perviven en los hijos pero ya, como no existe cultura lingüística oral y familiar, usamos tecnicismos que nos proporcionan los medios de comunicación y olvidamos el acervo lexical de nuestros antepasados. Así podríamos usar "colapsado" por embarraganado y "superado por las circunstancias" por enmogollonado.
Hoy reviviré el cercanías, como cuando iba a los institutos, tan de mañana. Recuerdo que cuando me tocó Alcalá de Henares, el tren iba lleno de rumanos que se iban bajando en Coslada, San Fernando, Meco, etc. Irían derechos a las obras que se estarían haciendo por aquel entonces. He estado hablando con un amigo que es gruista sobre los pisos de protección oficial que se están haciendo al lado del hospital Puerta de Hierro. Este gruista ya ha echado los papeles para ver si le toca alguno. El mundo gira y gira y a veces, la suerte te acompaña y otras, la hiel se cuela por tus entrañas, amargándotelas. Nadie parece tener remedio en esta vida. Vamos como podemos, no como queremos.
La casa está en silencio. La cerca una mañana lluviosa. Hoy he dormido bien, con dos mantas. ¿Quién se cree en el poder de decir que estas lluvias no son normales? ¿Acaso una persona ni dos ni tres saben cómo se comporta la atmósfera? Digan ustedes el parte meteorológico y no se metan en adivinanzas. Este invierno está demostrando, quizás, que el cambio climático no existe. El verano pasado, el mes de julio ya no fue tan caluroso como antes. Este invierno hará que el verano no sea tan tórrido como los otros y la balanza de las estaciones tendrá lugar. Nos quieren adoctrinar con esto de la agenda 20-30. Yo no creo en nada de eso ya.
lunes, 26 de enero de 2026
El escritor tenía un amigo en Usera que también era escritor. Lo que más le llamaba la atención de este escritor cuando iba a ver a su amigo era el olor a moho de la escalera. El escritor amigo vivía en un tercero y ese olor se le quedaba impregnado en las ropas ya para unos días. Cuando se saludaban, inmediatamente se ponían a hablar de libros. El escritor visitante quería escribir una novela titulada precisamente así: "Moho" y el escritor de Usera siempre quiso contar la batalla de los ogros y los elfos. Este escritor amigo perdió a sus padres en un accidente y tenía un hermano que no le hacía mucho caso. O sea, que estaba solo. Se ganaba la vida con instalaciones de vías telefónicas, de internet. Y luego dedicaba mucho tiempo de su vida a escribir. El otro escritor, el que venía a ver a su amigo, le conoció en una librería al comentar el título de un libro de pasada. Este escritor, el del moho, logró ser profesor de instituto pero se cansó de ser interino y luego pasó a trabajar en una librería del centro de Madrid. No podían tener intereses literarios más opuestos. Uno escribía de gentes sencillas y el otro de fantasías, pero eran muy amigos por el hecho de amar la lectura y los libros. En Usera, se comían una ración de oreja a plancha y soñaban con el Planeta.
"Descanso dominical" es un disco de Mecano. Para conseguir el descanso dominical se luchó mucho. Hubo huelgas, peticiones, quejas, etc. Ahora se busca el horario de las 35 horas y la conciliación familiar. Hay desajustes en los horarios que hacen que la gente vaya con la lengua fuera. Pero todo se conseguirá. Todo va en ese camino. Hay empresas que dedican un salón para hamacas y futbolines para los trabajadores. Todo se va haciendo poco a poco para que los trabajos, las condiciones y horarios sean más racionales. No se dejará nunca de sudar para ganar el pan pues fue un castigo de Dios y Dios es muy poderoso pero todo se andará para que el trabajo no sea un castigo demasiado excesivo.
Ha llamado un psiquiatra desde el hospital de Torrejón que me ha dicho que Paco está tranquilo. Que lleva una sonda o algo así y le han dado antibióticos (me parece que me ha dicho algo sobre infección de orina). Me ha dicho también que sería conveniente que algún familiar fuera a verle. Voy a ir a una estación hecha nueva que se llama "soto de Henares" y creo que el hospital está cerca. Tengo que comprar pan, asar unas costillas de cerdo que compré, comer y largarme para allá a eso de las 3, pues el horario de visita es de 5 a 7. Creo que me saldrá bien la cosa pues ya yo en mis tiempos de profesor hice esa línea dos veces.
No sé si por Majadahonda o Las Rozas están haciendo vivienda social. Yo he leído que algunas comunidades autónomas, como Madrid, están desbloqueando un poco el lío este de la vivienda. En Majadahonda, no todos somos ricos, como, a lo mejor, creen algunos de mi pueblo. Hay gente que no puede pagarse esas ricas urbanizaciones cuyos pisos salen a 600.000 pavos. Debería hacerse un censo de gente más humilde en estos pueblos-ciudades y darles la posibilidad de comprar un piso más barato. Casi lo digo por mi sobrino y gente como él que trabajan de autónomos u otros que trabajan en trabajos modestos como barrendero y otros oficios no muy remunerados.
Ayer lo pasé muy bien y no estuve en casa rumiando pensamientos. Estuve a la casa de mi cuñada con mi sobrino, su mujer y los niños. Comimos una rica paella y celebramos el cumpleaños de la pequeña, que sopló como un huracán la vela. Hablamos de lo duro que es criar unos niños hoy en día. Se levantan, van de un lado a otro, chillan, se quejan de todo. Todos estuvieron muy amables conmigo y me libré de estar en casa dando vueltas al tema de mi hermano. En el coche, de regreso, hablamos de la especulación de la vivienda. La especulación se da cuando hay poca oferta y mucha demanda. Que hagan pisos asequibles ya.
domingo, 25 de enero de 2026
He llamado al número largo que se quedó grabado en el móvil de mi hermano. Me ha atendido una de psiquiatría pero que no era médica. Me ha dicho que Paco está "tranquilo". Con eso me vale por ahora. He ido a por el periódico, que leeré tranquilo a ver si viene con alguna buena noticia, cosa que no es de prever. Las farolas están siempre rogando a la acera para que se deje iluminar, siempre están agachadas en posición de sumisión. La calle estaba muy vacía por el frío. Las gentes se incorporan tarde al domingo, se ve que el domingo es para estar en la cama hasta el aburrimiento. Yo ya estoy más contento, estoy dispuesto a la soledad y a la mañana, al sol y a las nubes. Estoy mejor que ayer, de eso no hay duda.
Ayer por la noche, al tomarme las pastillas, una tranquilidad grande me invadió la mente y pensé cosas bonitas hasta que me dormí. Puede ser una señal de que todo está bien, de que no había nada que lamentar al final de todo el día. Pensé que el universo está bien hecho a pesar de las enfermedades y locuras de este mundo. Pensé que Dios vela por los seres que le quieren. Pensé que no merece la pena bregar si no puedes hacer más que esperar a que las cosas vuelvan a su cauce. Por otro lado, esta mañana, frente al ordenador, me está entrando frío, así que dejaré de escribir por unos momentos, saldré a la calle donde abundan las desgracias, me mezclaré con otros seres que dicen hola quizás con desánimo, quizás con alegría. Y compraré el diario a ver si habla de mí o de otros. Más bien esto último.
Calculo que tardo 10 minutos en escribir un blog de estos. En ellos voy poniendo mis sentimientos. Sale el sol por entre las nubes y me da un poco de alegría. Un poco de alegría y un rato de pensar por escrito es lo que me va haciendo falta. Bebo agua y fumo entre blog y blog. La mañana se consume entre mis dedos escritores. A lo mejor hoy lo paso bien y charlo y río y comunico mis ásperos miedos. La mañana ya ha dado de baja a la luz de las farolas y esta noche vendrá con otro poco de electricidad en esos palos ganchudos que miran a la acera para que, de noche, no se tropiece uno con las baldosas. La noche, por definición es mala, es oscura como el mal. De noche hay que estar en casa, hay que reposar el día en la cama. La vida se nos antoja feliz si al amanecer el sol brilla más que las nubes.
Un párrafo puede acortar la vida del reloj, hacerle más suave para el que lo lleva enroscado en la muñeca. Hoy me he levantado más calmado porque el fin de semana, quieras que no, se va pasando. Y el lunes quizás traiga algo de claridad a lo que está pasando. Solo sé que hay que pensar en uno mismo para poder luego pensar en los demás. Escribir todo esto, me relaja, me ordena la mente. Estamos hechos de pensamientos que, o se ejecutan o ayudan a tranquilizar el ánimo. Esperemos que todo esté yendo bien o, que por lo menos, no esté yendo mal. Si no hay noticias alarmantes, es bueno, es como si hubiera buenas noticias. Esperemos que pase hoy domingo y mañana ya todos se ponen en su puesto: suenan los teléfonos, hay comunicación, hay noticias.
Escribir por la mañana me calma. Voy expresando dudas y sentimientos que me hacen daño y, una vez escritos, me hacen menos daño. La vida está llena de contratiempos, de pequeñas o grandes tragedias. De enfermedades que no se sabe muy bien cómo se manifestarán. De dolores que dan al que está pendiente de un ser querido. Las farolas ya no lucen lo que lucieron en la noche: un lunar de luz en la acera, un aspaviento eléctrico de la duración de la oscuridad. Las aceras empezarán a llenarse de gente que va y viene, que lleva el pan como el pequeño tesoro del día. Padre, danos hoy el pan, etc. Hemos de aguantar lo que venga y ser egoístas, no en el sentido de negar a los demás, sino en el sentido de pensar en nuestro bien particular para poder así ayudar a los demás con fortaleza.
Hoy voy a escribir mucho para que la mañana avance. La mañana proseguirá como proseguirá mi escritura. Resulta que me preocupa un número de teléfono muy largo que se ha quedado en mi móvil y la app que tengo para parar la propaganda lo ha bloqueado. A lo mejor, ese número largo era del hospital de Torrejón, donde está mi hermano. También ha sido mala suerte que no hubiera camas en el hospital de Puerta de Hierro. Pero da igual, ya que los primeros días aconsejan no ver al paciente. Pero ese número me hubiera informado del estado de mi hermano. Ojalá llamen hoy y esté yo al loro, pues me parece que también han llamado al móvil de Paco y no lo cogí. Sea como fuere, no me queda más que escribir y rezar. Escribir para desahogarme, rezar por que las cosas vayan bien.
Está haciendo frío de verdad, no como otros inviernos. Por el agujero que le ha salido a mi corazón, se cuela un mal indescriptible. Soledad juntada a la preocupación. No sé qué es la mitad de mí. No sé qué pasa que no conozco la situación real de mi casa. Los minutos pasan entreteniéndome con el ordenador y las ventanas. No hay alivio. No hay tristeza que no me llene de inseguridad. Pero bueno. Como dice el refrán, paciencia y barajar. Ojalá me llamen para decirme qué tal está mi hermano. Iré a por el periódico y leeré los casos tristes de la gente, esa que va como yo, medio desnudo, medio asustado, medio malherido.
sábado, 24 de enero de 2026
Estoy leyendo un libro que habla de la corrupción en España desde Godoy, el primer ministro de Carlos IV. Godoy fue un tipo desmesurado que tenía millones y millones de la corte del borbón. Estaba totalmente corrupto y fue muy ambicioso. Luego el libro va hablando de otros casos a lo largo del siglo XIX que incluyen amantes de la reina Isabel II, grandes fortunas que se hacen a la sombra del poder dinástico, etc. Y luego llega el PSOE, que es otra gran cueva de Alí Babá. Y luego, para que no nos de envidia de épocas pasadas, llega la corrupción del pp y la de sz en el poder y toda su corrupción de los ministros de la que no se salva casi nadie.
El montón de odio que está engendrando este gobierno, las noticias del mundo que nos asaltan diariamente, nos ponen mal. Lo que le ha pasado a mi hermano no es una gran cosa si miramos cómo otros enfermos mentales beben o se drogan, llevan vidas de espaldas a la familia, se meten en líos por su enfermedad o por voluntad propia. Parece mentira que a nosotros dos nos pase esto que nos pasa cuando llevamos una vida ordenada y sin contaminación de la mente ni del cuerpo. Mi hermano y yo lo único que hacemos extraordinario quizás sea ir a Madrid y ver gente allí de todo pelaje. Vemos enfermos mentales vagabundear por las calles e inferimos que hay gente peor que nosotros, que vivimos una vida normal. O sea, que lo de mi hermano es duro, sí, pero hay otros casos, seguro, mucho peores.
Pienso de Paco y de mí como en la película de Thelma y Louise, que se tiran en coche por un barranco asediados por las tristes circunstancias. Pero eso no va a ocurrir. Amamos la vida. Tenemos cosas por hacer, somos imaginativos para la vida, no para la muerte. Mi hermana me ha dicho que veía a Paco mal desde la última vez que ingresó, el 5 de mayo del 24. Yo no notaba eso. Paco tenía ganas de vivir. Ya he explicado por lo que creo que le ha pasado esto: la rotura de su rutina por los acontecimientos de finales de año. Nadie tiene la culpa de lo que ha pasado. La vida se sobresalta a veces y hay enfermos mentales que no lo soportan. De todos modos, creo que cuando haya sido curado mi hermano, he de cuidar de que no sufra ni se estrese, pero quizás no esté en mi mano eso.
Estoy leyendo una biografía de Vicente Aleixandre, poeta que obtuvo el premio Nobel a toda una generación de versificadores a los que se llamó generación del 27. El libro este habla mucho de Málaga pues es allí donde Vicente pasó su infancia. Este autor tiró mucho del surrealismo, de una visión de la vida muy determinada por el paso del tiempo. Todo lo que escribe va de eso: del tiempo que pasa. Fue un hombre enfermizo que iba para ingeniero. Todavía no he leído si hizo una carrera de letras o no. La biografía esta es muy buena pues habla también de la sociedad y de la política de aquel entonces y da datos que son tan importantes como la vida del poeta.
No importa mucho cuál fue la causa del brote que le dio a mi hermano. Ahora hay que mirar al futuro y rezar por que le toque un buen médico que le sane. La verdad es que Paco se estresó con tantas cosas que pasaron desde septiembre: el cáncer de piel de mi padre, la retención de líquidos, el hospital, ir y venir. El tema de la residencia. Fueron muchos casos de andar yendo y viniendo con el coche, lo de turnarnos en casa de mi padre para que no estuviera solo, que lo llevaba mal, etc. No voy a culpar a nadie. Nadie tiene la culpa. Pero a mí me repetía mucho lo de que desde septiembre, no había parado. Para un enfermo mental, que necesita una rutina diaria, el romper esa rutina trae desasosiego a la mente. Y eso creo que es lo que ha pasado.
Siento que Paco, cuando se recupere, estará más cansado de todo esto que le pasa cada vez. Tendrá que hacer un esfuerzo para olvidar y seguir viviendo. Cuando llegue la primavera, podemos ir con el coche a dar vueltas por Torrelodones o El Pardillo o Villalba, como solíamos hacer. Paco es resistente, aguanta mucho. Aguantó 20 años de taxista. Paco es buen tipo, muy tranquilo cuando está bien. La verdad es que mi hermano no se merece esto que le pasa. Pero, ¿ quién sabe lo que se merece uno en esta perra vida? El caso es que pasan cosa malas y hay que aguantarlas. No queda otro remedio. El santo Job da muestras de ese poder de resistencia: la paciencia hizo que Job aguantara todo lo que le echó Dios encima y luego, le perdonó porque no dejó de rezar y de creer en Él. Así pasa con nosotros, los otros Jobs que andamos por el mundo.
Hay mucho silencio alrededor de mí, en la casa. No escribo para lucirme literariamente sino para desahogarme. Mi sobrino llamó a la ambulancia y fue una gran idea. Se lo agradezco porque yo no sabía qué hacer. Ya todo depende de los médicos que traten a mi hermano. Espero que lo hagan bien. Que le curen de su dolencia. De las cosas que hice al quedarme solo fue escribir todo lo que pasó en un cuaderno. Me quedé más a gusto. Ahora necesito un poco de compañía porque me siento solo. No sé si llamar a alguien que me dé conversación. La mañana avanza con las cosas que tienen las mañanas: esa luminosidad que deja al aire nuestras tristezas y nuestras derrotas. Esa claridad del cielo que hiere el alma.
Ayer llovió mucho. Hoy sale el sol. Mi hermano está en el hospital. Me encuentro solo en casa. Tengo que fregar, tango que recoger una colada y tengo que limpiar el suelo del baño. Haré estas cosas sin prisas. Para matar el tiempo. Ayer no se me hizo larga la tarde. Salí a dar un paseo. Veo la tele, oigo la radio, miro en internet, escribo en este blog. Son actividades que ayudan a matar el tiempo. Así que pasen unos días, Paco estará de vuelta a casa. Voy a salir a comprar el pan, comeré del cocido que hice el jueves, hay que aprovechar. El mundo no se para para que tomemos un poco de carrerilla. El mundo sigue y sigue y las cosas no paran de pasar. La vida se concierta con la angustia y el desorden a veces y se pone difícil.
viernes, 23 de enero de 2026
El gobierno que entró contra la corrupción es el más corrupto de la democracia. El gobierno que anunciaba a voz en cuello transparencia y regeneración de la democracia se está cargando las instituciones una a una. El gobierno actual no quiere que hables, que le critiques, solo que le alabes. El presidente del gobierno se ha convertido en una especie de césar o faraón al que hay que estar doblegados continuamente. No se pueden pedir responsabilidades ni por la dana o por lo de Adamuz, pero vaya si pidieron ellos la cabeza de Rajoy por activa y por pasiva. Y cuánto de menos se echa el gobierno de Rajoy, tan tranquilo él. Todo se ha radicalizado en este país. Hay perritos falderos del gobierno que le adulan aunque cometa delitos por un tubo. Y hay gente que la insultan y denigran por decir la verdad y pedir explicaciones. Esto da asco. Por favor, sz, vete ya. Hueles a puchero enfermo.
Hoy el día se ocultará para todo el meridiano en que vivimos, acá, en la zona mediterránea que más nos define a los españoles. Y los sentimentales y los deprimidos y los enamorados sufrirán que el día se va, que el día les ha quitado su amor, les ha quitado la tristeza, les ha quitado el dolorido sentir del corazón. Y poco a poco, las mantas arroparán el cuerpo que encierra el alma de todos esos y los demás. Y pensaremos casi todos que la vida es tan cruel como el pinchazo de un escorpión, el frío de un aguja, la extraña nube que no consuela nada nuestra desgracia. Es la una. Dentro de poco iré a comer. Las aguas revueltas del día de hoy fluirán dormidas por el sedoso algodón de nuestras almas.
El amor es muy importante para el ser humano. Y darse a los que queremos y quizás también a alguien necesitado de cariño aunque no le conozcamos de nada. La gente está deseando dejarse caer en los brazos del otro, como dice una canción de Mark Knopfler. La vida nos acompaña con el recelo de un perro que no sabe si debe ser fiel o no al humano que le acompaña. La vida no es fiable. Por menos de nada, todo se revuelve y rompe los cimientos de nuestra existencia. Luego, nos abandonamos en el alcohol y todo se pone peor. Yo me abandono en estas tristes letras que salen de mi cabeza y me relajo de lo que me está pasando, de lo removido de mi corazón estos días. La vida ofrece según qué cosas hagas o enfermedades surjan o contratiempos tengas que arrostrar. Pero todo, con calma.
A mí el inglés me suena a chino. Algo capto, pero muy poco, al oir las canciones de la radio. Capto, por ejemplo: because the night belongs to love. Que el amor pertenece a la noche. Por la noche se liga, quiere decir la cantante. Querría yo tener una noche conectado al amor y no a mis sábanas, tan púdicas ellas. Detrás de la canción vienen los repetitivos anuncios de alarmas para evitar ocupaciones. Después la radio vuelve con más canciones de letra indescifrable para mí, pero algunas muy bellas por la voz de la cantante, el giro de la expresión y todo eso. He bebido agua y me he echado un cigarrillo. Las penas se van con distracciones como esta de escribir lo que salga, lo que venga a cuento.
El primer blog me ha relajado, me ha mantenido ocupado unos momentos y no pensando. Los restaurantes abren hoy gracias a un cocinero hábil, a un cocinero fantástico. Las lunas y los soles se persiguen en un círculo que damos en llamar días. Me apetece largarme de la ciudad e ir a una altura de montaña, a un sitio alto para ver Madrid a mis pies. Los corazones se alertan cuando oímos noticias terribles: muertos, accidente, tragedia, etc. Yo estoy solo en casa, la casa no habla. Si hablara es que yo estaría hablando solo y no es plan. Por eso escribo, para no hablar solo, para hablar por escrito, para deshacerme de la triste mañana.
Hoy no voy a escribir de farolas ni de aceras. Hoy este blog servirá para desahogarme, que falta me hace. Y para ello me evadiré de lo que me pasa y no sé muy bien de qué podré escribir para olvidar mi caso. Los hospitales tienen muchos pasillos que hablan. La gente se mueve por curiosidad o miedo. El dolor de una pierna es abandonado, es obviado, es maltratado. Me siento mejor que cuando empecé a escribir esto. Tengo música en la radio que marca un tiempo de espera. Los poderosos nos hacen esperar. Los poderosos se disculpan de todos los males que causan. La vida avanza, es lo único que se sabe. Con todos sus males dentro, la vida avanza. Suena Miguel Ríos que canta eso de "invadido por la ausencia". Dolores morales, dolores corporales, dolores menstruales. Cuántos dolores hay en el mundo. Que alguien haga algo.
miércoles, 21 de enero de 2026
La ventaja de vivir una vida sencilla es que no necesitas mucho para vivir feliz. Como dice el refrán, el que menos necesita es más sabio que el imbécil de turno que acude mucho a los grandes almacenes. Yo necesito un buen libro para pasar la tarde y parte de la noche. Con 20 euros hago el apaño para más de tres semanas de lectura. Visto ancho y bebo estrecho. No me acuerdo ya de gentes que tampoco se acuerdan de mí, las veo por casualidad y como las vuelva a ver de casualidad, creo que les diré hola y adiós. No me gustan los envidiosos, los creídos, los que viven sin dar cariño a nadie, los que quieren a la gente por su dinero. El materialismo estúpido hace estragos. Los materialistas no creen en nada ni en nadie. Así, se divorcian, se odian, se cabrean cuando les tocas el dinero, aunque sea un dinero que no es suyo, que es robado con al excusa de la confianza.
La luz del día se extingue en la nubosidad de la mañana. Las farolas se humillan pues ya han dado su luz y están ya un poco de más en esta fiesta matutina, ya que las farolas son objetos nocturnos por definición. La vida que respete a la vida si quiere hacer algo por ella. Si lo que quiere una vida es abusar de otra vida, hacerla daño, mejor que no intente ayudar. Hay muchos lobos con piel de cordero que se han acercado a personas cercanas para hacerles mal. Eso me pesa. Y ya no confío en esos lobos disfrazados. Son como las hienas que roban la carroña a los buitres. Luego dan besos de Judas todo el rato, quieren aparentar buena condición pero ya los conocemos por sus hechos y su fría hipocresía.
El piso donde vivimos Paco y yo es nuestro, de nadie más. Lo pagamos con nuestro esfuerzo y nuestro dinero hace ya mucho tiempo. Cuando Paco y yo no nos valgamos en lo doméstico, nos iremos a una residencia de las mejores que encontremos y alquilaremos el piso y a lo mejor, esa residencia se quede con él, no lo sé. No está previsto que mi dinero vaya a mis familiares pues estos no me han hecho ni puto caso ni en horas inciertas y duras ni en horas muertas aburridas. El caso es que no nos han hecho caso. Nos han tenido olvidados por días y días y meses y años. Por lo tanto, por esa indiferencia que muestran hacia nosotros, Paco y yo responderemos también con ese desdén. Es obvio, a lo frío, se contesta con lo frío. Nada nuestro es suyo, de la familia. Todo es nuestro y lo repartiremos como nos dé la gana al que muestre algo de corazón por nosotros.
Alarma en España por lo que está pasando en Australia, así reza una noticia que yo no me he interesado en ampliar. La globalización trae estas cosas. También dicen en las noticias de internet: cuidado con el dinero que tengas en casa o que saques del cajero. Un pueblo pequeño como el mío no sé si tendrá internet ni habrá mucha gente que lo use pero así están tranquilos, mirando a ver si ha llegado la cigüeña y aventurar si va a hacer buen tiempo. Por san Blas ya llegan estos animales a las torres de las iglesias y allí se quedan y luego van a los vados de los ríos a comer sapos, culebras y ranas si las hay. Ya no hay ranas en los ríos. Esta carencia animal sonora indica la impureza de las aguas. Antes, dice mi padre, el campo estaba lleno de fuentes que ahora ya no hay. Mi padre fue pastor de pequeño, de ese trabajo empezó a soñar con un futuro. Y el futuro vino a él por su empeño y su buen hacer.
martes, 20 de enero de 2026
Tengo una amiga que dice que el karma no llega y es verdad. A los que me han hecho putadas la vida les sonríe y nunca se han tenido que preocupar por ningún problema serio en sus vidas. Dicen que el que la hace, la paga pero no es así en mi experiencia. Con los años pasados no veo ya tan graves las cosas que esas personas me hicieron pero sí fueron graves y me desestabilizaron, me intranquilizaron, me pusieron muy nervioso en su día. Yo discutía mucho con Paco, que no me hacía mucho caso, no quería alimentar un resentimiento con esa gentuza. Pero sí que hicieron cosas que a cualquiera le molestaría, le daría qué pensar o le angustiaría como me angustiaron a mí. Esa gentuza, que está medio loca o son, simplemente, malas personas y que por un tiempo calificábamos Paco y yo de "narcisistas". Viven una vida feliz, sin preocuparse por nada y se metieron en mi vida de modo asqueroso. El karma no llega, pues.
Tengo una herida por punzamiento producida por un nefasto enfermero del ambulatorio. No me puso la inyección en el glúteo sino que me pinchó al lado del hueso de la cadera. Este tipo tiene pinta de homosexual y a mí los homosexuales me dan un poco de repelús por la experiencia que tengo con ellos. Este tipo me ha causado que yo cojee bastante. Un homosexual en un instituto me llamó "puto interino" y otro que conocí en un pub de Majadahonda siempre estaba discutiendo con todo el mundo. Los maricas homosexuales tienen una índole asquerosa por lo que yo he comprobado en ellos. Espero que este baboso enfermero no lo haya hecho a posta pero me parece que a lo mejor sí.
lunes, 19 de enero de 2026
La luz artificial de las farolas han sostenido la noche para los ladrones y policías. Luego, ha amanecido. Yo no lo he visto, el amanecer, pero sí he visto veinte años de amaneceres. Con esos me bastan. Acudía a mí la aurora en la estación de trenes. Un cercanías me llevaba lejos, carne de interino en la educación. Villaverde, Getafe, Alcalá, Villalba. Así hasta 17 destinos. Y aguanté. Porque tuve el coraje de aguantar. Otros por menos han muerto, como dice la canción. La amanecida iba al compás del traqueteo del tren. Hoy en día el tren no es fiable, no lo renuevan. Hay déficit de renovación, de mantenimiento, de honrada supervisión. Yo ya lo digo muchas veces: vete ya, que hueles a puchero enfermo.
A lo lejos, la playa. Hoy agotada de frío y turbulencias marinas. Pero haré lo posible por ir allí. El calor todavía no ha hecho su aparición. Lo hará por febrero, no tardando mucho. En febrero, busca la sombra el perro. Marzo vendrá marceando o mayeando, quién sabe. Cualquier día, en junio, me cojo un ave y voy a la playa. Hay que nadar y guardar la ropa. Literal. Solo me iré un par de días. Cuando regrese, me daré un premio a mí mismo: un café con colacao en una pastelería céntrica y exclusiva. La vida se agota tras las ventanas y hoy luce un sol que parece una quimera. Los días de sol deberían estar enmarcados como enmarcados quedan en la ventana abierta. Enmarcados para verlos en pintura en el salón cuando uno esté triste.
Si ya estás deprimido, no vayas a ver el cine español porque inducirá a que lo estés más. Películas de padres divorciados con hija adolescente en problemas. Viejas historias de gente ya cansada de vivir. Relaciones tóxicas de pareja, de amistad, de padre e hijo, etc. Mujeres maltratadas por la vida. Yo no voy a ver historias para no dormir del cine español. No sé si hay alguna excepción desde Manolito Gafotas hasta ahora que se sale de esos ambientes oscuros, penosos, angustiosos, típicos del cine español de ahora. Muerte y misterio, ambiente conspiranoico. Gente que sufre, que suda de sufrimiento, actores que no vocalizan bien. Vaya ful.
Deficiencias. Es la palabra que me sale hoy. Está emparentada con déficit o falta de algo básico. También con deficiente, que es cuando se saca un cero en un examen. Existía también el muy deficiente. Que eso ya sería que la escuela no era lo tuyo. Me parece que la palabra viene de "facere", hacer en latín, y el prefijo "de", algo que no se hace y que se evalúa como malo y torpe y marginal. Los que iban al billar en vez de seguir las clases, sacaban esos muy deficientes porque no hacían nada en la escuela. Quizás, en lo público, en lo administrativo, tampoco se está haciendo mucho. Y de ahí que todo sea bastante deficiente. No dimitirá nadie. Nadie debe de tener la culpa. Las cosas en España pecan de deficientes. Esta nación paga la culpa de cosas deficientes (no hacen nada).
domingo, 18 de enero de 2026
Acaso Venus que luce por la tarde ya llegando el ocaso me indica que estoy destinado a cuidar de una persona querida. Acaso el número 33 que veo a cada paso me indique que yo soy válido para ayudar a la persona que está más a mi lado. Acaso una enfermedad mental es impredecible y por eso debo estar en guardia y rezar para que esa enfermedad mental no se desborde. Los días abriles que surcaron mi casa de manera brutal ojalá no vuelvan. Los días de sinrazón y lechuzas ojalá se queden en la circunvalación de un pliegue del cerebro. Ojalá la vida siga así de aburrida, así de lenta, así de tranquila para el bien de los dos. Yo quisiera la calma mental de todo el mundo pero en todo el mundo hay un peligroso 1% de enfermos mentales. No sé nada de psicología. No sé nada de lo que quiere Dios. Solo sé que quiero paz mental. Solo quiero nadar en el aburrimiento y guardar la mente.
sábado, 17 de enero de 2026
Estaba tan harto de su vida que empezó a orar. Y así oró durante una hora oraciones antiguas de su niñez. Nada le salía bien en su vida así que se tumbó en su mísera cama y entrelazó peticiones a Dios junto con su tristeza de estar en la madre Tierra. El mundo no tenía compasión de él. Le habían echado del trabajo por unas murmuraciones maliciosas. Ahora, no encontraba trabajo pero pensaba en meterse taxista. Eso era muy socorrido, ser taxista. Fue a la parada de taxi a preguntar y había un taxista que quería un conductor. Ya llevaba una semana. Se ganaba dinero. Pero entonces, se puso malo su hijo de una enfermedad rara de esas. Y por eso oraba a Dios, para que le trajera del cielo a la Tierra un poco de paz. Y el hombre, después de orar, se sintió como si hubiera hecho lo correcto. Y se alegró de haber orado. Y su hijo se curó en un mes. Y ya todo le fue bien.
Me gustaría estar en primavera y estar entre árboles y flores. Así no me acordaría de lo mal que andan las cosas en este país. Así solo estaría pendiente de nada que no fuera oler el presente, notar el frescor de la sombra de una encina. Me llevaría un bocadillo de salchichón, como en los recreos del instituto. Me lo comería sentado y como respaldo, el tronco de un árbol. Un alcornoque o una encina o un olmo añoso al lado del río. A lo mejor avistaba al somormujo de las églogas de Garcilaso y a las ninfas del Tajo. Y vería allí esas escenas amorosas tan livianas y dulces. Y yo sería como un pastor enamorado, enamorado de la naturaleza, del río, de las fuentes, de las flores y la hierba pura de un mes de abril más bonito que una playa alicantina.
viernes, 16 de enero de 2026
La vida es triste. Cuando empiezas a entender la vida, ya eres muy mayor. Hay gente que no asienta la cabeza ni a los 50. Siguen haciendo el gilipollas casi al borde de la tumba. Sus hijos les enseñan disciplina, una disciplina que nunca han tenido por ser hijos, ellos a su vez, malcriados y mandones. Digo que sus hijos los disciplinan porque tienen que ir a por ellos al colegio, darles de comer, sacar a paseo. Y ahora los niños son muy exigentes. Lo quieren todo y todo ahora, en este preciso instante. Los niños de ahora son muy crueles por su consumismo desmedido, por sus caprichos desmesurados, porque, como dice un sobrino mío, son la avaricia pura y destilada. Pero no nos preocupemos. Hay cosas peores que tener que cuidar niños como pueda ser una enfermedad del alma, un trastorno bipolar en el que unos días estás bien y otros, deprimido.
Less alcohol beer, dijo el recién llegado a ese pueblo de Oregón. La gente se le quedó mirando. Hellow gipsy, dijo uno en la barra, un vaquero con sombrero de ala ancha. I am no gipsy, dijo el recién llegado. I am spanish, but not gipsy. Form now on, you will be the gipsy of the town. Ok, dijo el recién llegado. To me, you will be the Gary Cooper of the town. Gary Cooper was a great guy, a person good and quietly. Hubo risas. El recién llegado pagó y se fue del bar a su casa, donde se puso a escribir. No era un Stephen King pero puede que fuera un Baroja. Tampoco era un Salinger pero puede que fuera un Marcial Lafuente Estefanía. Estaba en el lejano oeste. Ya le habían puesto el mote de gitano por el color de su piel. Cuando su libro estuvo en una librería del pueblo, la gente le empezó a respetar.
Recuerdo de innumerables días felices: así queremos nuestra vejez, a ser posible. Pero a la gente pobre todos los días se nos juntan casi en uno. Porque no podemos viajar porque somos enfermos de una enfermedad del alma. Porque no tenemos una multitud de amigos reunidos alrededor de nuestro dinero. Porque no tenemos un hermano médico sino unos padres analfabetos. Porque salimos de una situación de apuro, allá, cuando salimos del pueblo y nos vinimos a la ciudad a ganarnos el pan. Pero hay que ser optimistas y agradecidos. Pudimos hacer la carrera y trabajar en lo nuestro aunque la enfermedad de alma no nos permitió avanzar. La familia se ha disgregado y ya forman núcleos familiares propios donde no cabemos ni nos hacen mucho caso. La vida es numerosos días que se suceden ahítos de sorpresas o iguales como canicas.
Lorca sacó de noticias del periódico su tres dramas rurales. Son de pasiones muy fuertes en torno a la fertilidad de la mujer, la infidelidad y el autoritarismo de una madre. Son "Yerma", "Bodas de sangre" y "La casa de Bernarda Alba". Escribió también "El público" y "Así que pasen 5 años", que yo he leído por encima y son de temática más abstracta y difícil. Podría haber sido Lorca el Shakespeare del siglo XX. Pedro Salinas, creo, también se ganó la vida creando obras de teatro en su exilio en EEUU. Alberti creó "El adefesio" y otras obras de difícil comprensión. No sé de otros de la generación que crearan teatro. Todos los demás se dieron a la poesía con ahínco. Me pregunto de qué vivirían pero muchos fueron profesores. Uno como Jorge Guillén era un erudito de la literatura. Alberti estuvo en Roma y no sé de qué viviría pues no sé qué estudios tendría. Una profesora en un instituto me dijo que tuvo por maestro a Gerardo Diego. Dámaso Alonso fue académico de la RAE. Y Vicente Aleixandre iba para ingeniero.
jueves, 15 de enero de 2026
La mañana no es callada. Arde la calle, como quieren los políticos de ultra izquierda. Un nieto sisa a su abuelo. No pasa nada. Unos imbéciles se meten en la vida de los demás. No pasa nada. Menos mal que un sobrino viene con su coche y ayuda a unos tíos al borde de la desesperación. La vida y la mañana siguen su curso. Te tengo dentro como dentro llevo la vida. Hay amigos con los que voy a la sierra abulense. Llego a Ávila. Me como unas yemas. La mañana chilla de delitos que hay en ella, delitos en la propia familia que por fin se pueden abordar tranquilamente pues todos saben lo que hicieron y si no lo saben, yo lo digo: coaccionaron, robaron, humillaron. Todo, sin pedir perdón. Es muy difícil pedir perdón porque la vergüenza, que no tienen, no se lo permite.
Tranquilizantes. Tranxiliums. Dormodor. Gritos y voces a la nada. No dormir bien, no descansar de las ofensas y los acosos y las intimidaciones y los robos. Gritar en casa por culpa de otros que roban llaves y documentos de casa, se han metido en mi casa subrepticiamente. Llamarlos hijos de puta muchas veces. Y nunca pidieron perdón. Y saben lo que hicieron y fotocopiaron mi documento en mis narices y me dijeron: tendrías que pagar la gasolina que ha costado venir aquí desde el pueblo. Duchas frías. Tranxiliums, dormodor, angustia. Me pongo malo de recordarlo. Siempre hay come mierdas en las familias.
Por ignorancia no se abusa de los demás. Un familiar puede darse cuenta de que ha hecho daño a otro familiar pues las pruebas están ahí, los documentos están ahí. Y ese familiar lo vio y lo entendió y nunca pidió perdón por el abuso. O sea, el familiar robó, coaccionó a otro familiar, le tuvo contra las cuerdas y además, ese familiar acosado es un enfermo o un anciano. Y el familiar robó, intimidó, acusó a ese familiar de hacer precisamente lo que estaba haciendo él. Y luego, va ese familiar que atacó y se hace la víctima. Y humilla al acosado. Le dice: haces daño, cuando el daño lo está haciendo él. Y luego, el familiar se atufa y cree que él ha llevado la razón siempre y se hace el dolido, el ofendido. Mierdas de familiares siempre existirán, creo yo. Pero cada uno es hijo de sus obras y una justicia les espera, no una humana, otra más acerada.
Estamos a mediados del mes de enero. Estos días de atrás ha hecho frío pero ha vuelto el cambio climático otra vez. No hace ya lo propio de este mes, aunque dice mi hermano que hay un refrán que dice: si en enero canta el grillo, en agosto menos triguillo. Nos debemos entrenar, como dijo Jorge Manrique, en las buenas obras para llegar a la vida eterna. Decía este poeta que su padre era parecido a César en valentía y honor. Decía este poeta que su padre era un Marco Aurelio en el pensar y deliberar. Yo no me canso de recordar días en que mi hermano estuvo mal y yo, casi únicamente yo, estuve a su lado hasta que se curó. La vida premia al que ayuda, no al que crea problemas e inconvenientes a los demás. Luego, para esos que han sembrado discordia o han robado, llega el karma.
La farola ya ha muerto hace tiempo para resucitar esta misma noche con esa cabeza al aire dando una luz efímera, de una noche. La farola da luz quizás a turbios negocios nocturnos e ilegales como pueden ser el tráfico de artificiales mundos que entran por la nariz y disparan la calma al dolor de la euforia. Una rayita por favor, una rayita. La farola anuncia, con el terreno que abarca su luz, una nueva forma de noche, ya no llena de monstruos como el hombre lobo o drácula, sino de otros engendros feos y estupefacientes como el sexo con desconocidas o el asesinato. Ay si pudieran hablar las farolas. Serían los mejores chivatos para la policía. ¿Os imagináis unas farolas que hablen? Por lo pronto, al ser humano se le escapan crímenes por un tubo sin juzgar por lo bien ejecutados que están.
miércoles, 14 de enero de 2026
Resulta que un matrimonio que atendía las mesas del comedor del centro de mayores han alquilado un bar que antes era peruano. Mi hermano y yo, junto con mi padre, habíamos estado yendo a comer al centro de mayores. Como mi padre está en una residencia, mi padre ya no viene a comer. Paco y yo decidimos por navidad probar suerte en la comida de ese matrimonio. Nos ofrecen costillas con patatas y estaban buenas. De la costilla, solo el hueso superior, pero bueno. Luego nos ofrecen secreto o boquerones. Pedimos boquerones. Parecen de chicle. Luego, piña de postre. 12 pavos. No lo vale. No volvemos a ir, decidimos. Los platos vuelan por su ligereza, por su capacidad de espiritualidad culinaria. Los precios son abusivos. No hay quien vaya de menú por la ciudad. Todo escaso, feo y malo.
Aquello era un caldo rojo muy sugestivo y bien guisado pero en el que bailaban 6 judiones contados. Me quedé con hambre. No me comí el caldo. Paco sí lo hizo, se comió el caldo abundante donde navegaban los 6 judiones por plato. Al cabo, 15 gramos de judiones. Vinieron las manitas de cerdo, muy feas porque no eran manitas. No entiendo de manitas pero si dicen manitas por algo será. Estas manos habían andado ya muchos metros por la pocilga. Me quedé con mucha hambre y con una sensación en las tripas muy desagradable, muy engañadas se quedaron las tripas ante la escasez y bazofia de lo comido. Nos cobraron 25, 80 de ala, como para salir volando. Nos conjuramos para no volver. Otro engaño fuerte en un menú de un restaurante majariego. Así vamos mal, dijo el comensal abatido y triste. Los platos volaban por lo ligero, por lo alado de su contenido.
El puré de verduras era de un color indeciso, amarillento, blancuzco o tirando a marrón. ¿De qué estaría hecho? No era de color verde de las verduras. Sabía a muchos sabores todos feos. ¿Qué habían echado? Todo un misterio. Lo comí con asco y rápidamente. Las pescadillas eran láminas de pescadillas, muy delgaditas, muy delgaditas. Eran tres que no pesaban 10 gramos entre las tres. Las lentejas de mi hermano tenían buena pinta. Es lo único que yo vi que era más o menos comestible. Las chistorras que comió después parecían radioactivas, de un color naranja vivo muy sospechoso. Me dijo Paco que no tenían más que nervios. Me afectó todo ello a la tripa, igual que a Paco. Decidimos no ir más al centro de mayores a comer. Era barato. Pero también era caro.
Voy a leerme por tercera vez la segunda parte del Quijote. En la primera parte, los protagonistas parecen muñecos. Y además, se mezclan historias entre la trama principal. El populacho acepta las aventuras de la primera parte y las dibuja en cerámica pero la segunda parte no es tan popular, es más culta, más de diálogo concienzudo. El cura y el barbero tienen un plan para rendir a Alonso Quijano de su locura pero no aciertan, son vencidos. Don Quijote llegará a Barcelona, ciudad muy querida de Cervantes, donde en una playa, es derrotado el caballero de la triste figura. Es muy bonita la segunda parte, con Sancho impedido de comer por un maestresala mentecato y burlón. ¿Y lo duques? ¿No son unos tontos los duques?
martes, 13 de enero de 2026
Hay programas mentirosos y soeces en la televisión pública. El poder exige que unos singer mornings maleducados escupan odio en la televisión que pagamos todos. Con no verla, dirán algunos. Pero prefiero un curso de inglés a mediodía que a estos paniaguados que corean al gobierno. Todo acabará, hasta ver reír al sz. De qué se reirá. No sabe ese señor que la gente va con miedo al supermercado. No sabe que la luz se ha disparado. No sabe nada porque es un inconsciente falso y ladrón como sus compinches. Pero, ya digo, todo acabará y este felón se irá a una isla a su mansión, como ya hicieron otros demócratas y se olvidará también él de todo. sz, qué dolor en la entrepierna.
Ha habido políticos en España que se han dedicado a cambiar nombres de calles. Una gilipollez prescindible. Ha habido políticos en España que han fomentado la ocupación, el robo de casas. Un crimen de Estado. Ha habido en España, y hay, que fomentan lo extractivo. Otro crimen de Estado aunque digan los tifosi de turno que sin impuestos no hay carreteras ni sanidad. La gente cafetera y chupa mingas navega al son de estos políticos de pacotilla, políticos maleducados con su nación, políticos que medran y se toman un café a 50 céntimos en la cantina del congreso. Y tienen dietas y chófer algunos de estos políticos. Yo me he tirado 20 años en metro y cercanías trabajando para que ahora vengan estos arrebatacapas, estos abrazafarolas asquerosos a jodernos la vida.
Hay algunas películas españolas (pocas) que están bien. Hay algunos políticos buenos. Hay dolores soportables. Hay gente que vale la pena conocer. Hay mentirosos y mentirosas que da pena haberlos conocido. Hay por la vida mucha patraña. Como dice un personaje de una novela mía: hay tanta mierda en el mundo que te terminas pringando. Estoy solo pero contento. Estoy con gente pero no la entiendo. Yo hablo de todo pero no entiendo de nada. La gente de alrededor tuyo tiene unos principios y unos intereses y los tiene claros: quiere dinero, follar y resplandecer como la mierda delante de todo el mundo. Y lo consigue a costa tuya que les das conversación, tiempo y dedicación.
Había una serie de televisión que iba de un tipo que compartía casa con dos chicas. Se llamaba "los problemas crecen". No me extraña que crezcan los problemas hoy en día con los políticos y gobernantes que tenemos. La gente odia a sz. Le llaman hijo de la gran puta. Este señor no ha dado más que problemas a España. Es ocioso nombrarlos. Unido a una caterva de partidos políticos a cuál más asqueroso, ha hecho de España una nación muy fea donde vivir. A ver si se va ya este carcamal de la política, este sobreviviente de la mierda de donde salió. Dicen que vivía de los prostíbulos de su suegro. Menudo latre, como dirían antaño los viejos de mi pueblo.
Todavía me duele la cadera de ese pinchazo que me dio ese hijo puta de enfermero. Ayer me cambié de enfermero. Hoy, le digo a Paco que vaya a por leche y no quiere ir por la mañana. Tiene que ser por la tarde. Mi hermano es muy perro y muy vago. Congela barras de pan para no ir a por pan. Encima dice que tiene manía a los supermercados. Los problemas crecen. Tengo que hacer la comida sí o sí, pero mi hermano ni va a por pan ni va a por leche aunque me vea cojear por la casa. Ese hijo puta de enfermero me clavó la aguja en todos los tendones y tegumentos de la cadera. Ese hijo puta de enfermero merecía una escoba espetá por culo, merecía que le colgaran de los huevos un rato, a ver qué tal.
lunes, 12 de enero de 2026
Mi hermano va al psiqui. Yo me quedo en casa. Dice Paco que luego vendrá andando. Llueve como meao de gato. La vida se disparó con Ábalos y Koldo: qué bonito gastar en "sobrinas", en restaurantes y en cuchipandas en los paradores. Qué bonito era tener dinero de sobra y ahora no dar lo que han robado. Y encima, su gobierno asándonos a impuestos. Del tabaco, se llevan una pasta, de la lotería premiada, del impuesto de la renta de las personas físicas. Se da ya mucho el caso de que la gente renuncia a una herencia por los impuestos. Y encima habla este gobierno de dumping fiscal cuando lo aberrante es lo suyo, tantos impuestos de una cosa y de otra. Y así nos roban los políticos y así los apoyan los comegambas y los chupa pingas. Y estos últimos muy bien pagados en los sindicatos y televisiones para volver más gilipollas a la gente pro gubernamental.
La generación del 27 es pura metáfora sin ningún tipo de sentimiento. Así te definen más o menos los profesores en el bachillerato a estos poetas que removieron la lengua madre para crear poemas excelsos en algunos casos. No es así. Hay sentimiento pero ese sentimiento se cubre de genialidad poética. Machado los criticó. Machado decía que la poesía era sentimiento en el tiempo o algo así. Machado no entendía la poesía que prescindía del corazón del poeta. Poesía artificial la del 27, poesía del recurso estilístico, poesía trágica o cómica pero surreal, transcendente desde el punto de vista del significante. A veces, poesía pueril, de colorines lingüísticos. La generación del 27 es difícil de entender además por el rollo ese del surrealismo. No me gusta mucho la poesía del 27.
Me enteré hace tiempo que de este blog se pueden sacar entradas y compartirlas o publicarlas en otro sitio de la red social. No sé si me gusta o no me gusta esto que se puede hacer. Últimamente no hago pedagogía de la literatura en este blog pero voy pensando que la haré con los poetas del 27. Tengo una antología y podría hacer lo mismo que hice con la generación de los 50. Aunque a mí, los del 27 no me gustan mucho. Ayer domingo pasé un día malo doliéndome la cadera y presenciando la desolación de la ciudad pues todo el mundo parecía haberse ido de ella a hacer actividades. Uno de la radio venía de las Alpujarras y otro vendría de Ezcaray, que guay. Y yo en la ciudad sin hacer más actividad que fumar un cigarrillo con mi hermano en un banco del parque. Actividades fuera de Madrid, qué lejos están esas actividades.
Por intentar ayudar a los demás, acabas mal con el que ayudas. Eso nos ha pasado a Paco y a mí. Mentiras una detrás de otra y rota una amistad. Dicen que por la caridad entra la peste. No es un refrán que me guste mucho pero en nuestro caso se ha cumplido. La caridad yo la veo como algo bueno en sí misma pero la gente la interpreta mal. Y lo peor, son las mentiras que han matado a esa caridad. Algunas personas necesitadas se creen que por un favor que les haces, estás ya obligado por siempre a ellas. Y luego, lo peor, es la mentira, esa mentira asquerosa que todo lo destruye. Así que ya hemos aprendido la lección: hola y adiós.
Cae una fina lluvia y a la entrada del ambulatorio hay un hombre que aparenta un montón de vicios, de maldades y salen estas a su rostro y su rostro me mira no sé si para darme miedo o para desafiarme o para qué. El caso es que este hombre parece pobre y malhadado, triste y preocupado, golpeado por mil malas suertes una después de otra. Yo hago mi trámite y cuando salgo del ambulatorio, este hombre ya no está. Se lo ha llevado la mala suerte a otro sitio. Los hombres como él van dando miedo y pena a los demás, van defendiéndose de su mala imagen, malísima imagen que se ve en sus ropas, en su rostro apenado, en su mirada torva y difícil con que miran las cosas.
Vengo de cambiarme de enfermero. Resulta que el día 19 del mes pasado, el enfermero me puso la inyección mensual de un antipsicótico de la peor manera: pegada al hueso de la cadera, donde se cruzan los tendones. He estado no solo con molestias sino con dolores todo el mes de diciembre. Hay gente que no aprende bien el oficio y hace todo de manera errónea. Yo, de alumno de bachillerato, tuve profesores demenciales y yo, como profesor, lo hice mal en un par de sitios o tres pero espabilé pronto, creo, y luego fui una autoridad académica con la pizarra a mis espaldas contemplándome. Porque sabía muchísimo más que ellos. Porque mi discurso fue aceptable o mejor que aceptable después de unos errores previos. Porque me supe "imponer", verbo que no acepto yo mucho pero así fue. Yo, en el aula, como profesor, llegué a ser un buen docente.
domingo, 11 de enero de 2026
Las favelas de Brasil, barrios y barrios de Teherán, barrios y barrios de Afganistán, Siria, Nigeria, el Congo: sitios malos para nacer. Si no te disparan, te meten en una cárcel llena de bichos y ahí te pudras. Toda Cuba es penosa porque nada es tuyo y la libertad empieza por tener algo. Son sitios apestados de la Humanidad, donde las mujeres son impuras. Donde la religión mata. Las favelas son sitios de tráfico de drogas, de delincuencia y muerte. En Afganistán, las mujeres no pueden ni mear a gusto, siempre vigiladas. Estos sitios necesitan una profunda renovación: en Irán, a estas horas, casi hay millones de gente en la calle hartas de los jomeines de turno. En Cuba, pasan hambre, flaquitos todos. Cuba se cae a cachos mientras los revolucionarios comen bien y duermen mejor. La flaca, la flaca. Ay, la flaca.
Yo aquí vengo de escuchante o de oyente, dijo el hombre que se apelotonó en la última fila de una aula de la facultad de filología. Y estuvo calentito una hora y media. Luego pasó a un aula de derecho y volvió a decir lo mismo. Y estuvo calentito otra hora y media. ¿Usted se ha matriculado?, le espetó un profesor viejo y lleno de rencilla. Y este hombre dijo: claro que sí. Vio en peligro esa hora y media más calentito hasta la hora de comer. No tengo su ficha, dijo el profesor lleno ya casi de rabia por echar a ese advenedizo. Las clases son públicas y yo no voy a intervenir en absoluto. Tengo derecho a estar aquí de oyente, dijo nuestro hombre. Aquí hay sitio de sobra. Y el profesor no siguió pues el hombre este (que era barbudo y gordo y un poco asqueroso) parecía tener respuesta para todo y ganas de ganar la partida. El hombre se durmió con lo que dijo el profesor y ya en los últimos minutos roncaba. Este hombre era obeso, sucio y un poco sinvergüenza.
Tengo pesadillas recurrentes con que me examinan o que tengo que examinar. Esta vez, un barbudo inoperante, que dirige una asociación, me examina. Y empieza a tachar sin mirar. Yo le quito el examen y acaba el sueño. Pero antes del examen, yo estoy en una especie de aula haciendo méritos para que el examen salga bien. Y sale un cura vasco. Y sale una chica a la que ayudo a estudiar. Y sale gente que han sido bastante tóxica para mí. Y lo bueno de todo es que yo me voy y quedan allí todos estos elementos nocivos para mi salud mental. Y me he despertado a las 9 pero yo tenía planeado despertarme a las 11. Me he quedado oyendo radio nacional y me ha parecido gracioso una cosa que ha dicho la locutora: hay gente que es escuchante pero no puede ser oyente. A mí, que me digan la diferencia. Han salido temas de obesidad (multitud de factores causan la obesidad), de Groenlandia y de un eclipse que va a ver en el gimnasio a eso de las tres de la madrugada encima de un general y que es cosa que rompe el modo de entender el mundo de una vez por todas.
Vivimos en sociedades extractivas. Me gusta el nombre: extracción, como con una muela, que duele. O sea, que nuestras naciones nos quitan dinero, mucho dinero. Luego, si hacen carreteras o financian un chiringuito, es otra cosa. Yo he pasado dos veces el año pasado por la la nacional 1 de Burgos y es penoso cómo está el firme, todo lleno de baches. Y es una nacional. No quiero pensar en carreteras secundarias de norte o del sur de España. Es una pena cómo nos roban. Los alimentos, el tabaco, la gasolina, ahora la basura. Nos roban. Nos roban a manos llenas. Y encima, hay corrupción. Que significa más robo a los españoles. Y no vemos mucha mejora. Trenes que se paran, pulseras antimachismo de baratillo, la agricultura dejada de la mano de Dios. A qué más hay que asistir para quejarnos seriamente. IVA, irpf. ibi. Basuras. Indirectos, etc. Todo son impuestos extractivos, extractivos, oiga.
sábado, 10 de enero de 2026
El signo lingüístico tiene dos partes: una parte material, sonora, física. Y otra parte abstracta, ideológica, semántica. Si yo digo "dichoso" en la frase: llegué al pueblo, salí a la plaza y me sentí dichoso. Pues quiere decir feliz, contento. Pero si digo: dichoso niño del demonio. Ahí no quiere decir feliz, sino que hace que el nombre que va detrás de ese adjetivo (dichoso es un adjetivo) sea como maldito o no deseado, odiado. Este adjetivo casi no se usa ya en el lenguaje hablado. Feliz y contento si se usa, pero no dichoso. Y para decir algo odioso, tampoco se usa dichoso o dichosa, sino puto o puta niña. El nivel de expresión, entonces, se ha depauperado. No usamos un término expresivo y locuaz sino un insulto que viene pronto a la cabeza y decimos así: puto niño del demonio.
No sé si yo tendré el don de la lengua o el don lingüístico o el don de la escritura se podría llamar y yo creo que ese don, que nunca he visto escrito, es cuando acierto a escribir cosas nuevas, cosas nunca dichas antes. Yo ando escribiendo de las aceras, de las farolas, del cielo y de otras cosas que están a la vista y les doy una vuelta, como diría un dirigente antiguo. Miro esos objetos o estados de la atmósfera con un ojo literario, pongamos. Sí que he oído hablar del don de lenguas, que me parece que es cuando alguien tiene facilidad para aprender nuevos idiomas. Pero no he oído la expresión don de la lengua o don literario o algo así. En la historia ha habido muchos que tenían facilidad para escribir y han escrito un montón de literatura de calidad. Pongamos por caso Balzac en Francia o Galdós, aquí en España.
Algunos poetas andan reescribiendo y retorciendo sus versos hasta dar con una expresión de su gusto, de lo que querían expresar. También los novelistas (algunos) no se dan por conformes con una primera expresión de lo redactado sino que lo pulen y lo llenan de nuevos retoques de la prosa hasta que aquello que querían decir surge de nuevo, como si la versión original no valiera, hubiera que forzar el texto un poco más. No sé si Valle Inclán era de esos escritores que buscaban la expresión lujosa de lo expresado, lo difícil, lo rebuscado. La verdad es que Valle Inclán tenía un dominio del idioma excelso, lleno de neologismos, metáforas e ironías en su teatro y sus novelas. Como en las sonatas, como en las sonatas.
Hoy he estado durmiendo a duermevela un gran rato. He soñado que me salían gusanos de la pierna. He soñado que estaba en una gran ciudad y que quería visitar Oklahoma o algún estado de EEUU parecido. Mi padre conducía un gran coche por calles de esa gran ciudad y había una estatua de granito al final de la carretera. No era una pesadilla a no ser por los gusanos esos que me salían de la pierna. Me he levantado con una sensación agridulce. Espero que este sábado sea un buen sábado y me lo pase bien o, por lo menos, que no me lo pase mal. Ayer vi a mi padre. Estaba un tanto excitado. Nos tomamos algo en una cafetería de enfrente de la residencia. No tardamos mucho en el autobús. El viernes estaba muerto. No había fiesta por ningún lado. Todos seremos ancianos alguna vez si la vida nos deja llegar a viejos.
viernes, 9 de enero de 2026
Como se trata de mantener la moral alta, escribiré de los pájaros que hoy arrebujan su pelaje en ramas escuálidas. Escribiré de los montones de notarios que firman compraventas, herencias y demás documentos que mueven el mundo. La vida ya no da respiro otra vez. Otra vez andar, conducir, ir a la escuela, al aeropuerto, al dentista y a otros sitios imponentes u ordinarios a fabricar aviones de papel, a contar que dos y dos son cuatro, a decir que me han pegado, que la vida me puede pero yo veré la manera de poder con ella, de mirar al infinito otra vez a ver si hay respuesta. Hay que tratar de que la ansiedad no nos carcoma el alma, no nos impida la somera alegría que surge entre las aceras cercanas al corazón.
Como se trata de mantener la moral alta, escribiré del sol que se acuesta en los lomos de los árboles, de la alta ocupación hotelera en Madrid y en Málaga y en Almería incluso, de los viajes que hacen los taxistas al aeropuerto Adolfo Suárez. La economía va como una moto o como un cohete, según se mire. Los dineros van y vienen con facilidad, la tasa de paro obrero está floja, se han creado 500.000 puestos de trabajo desde 2023. Pero hace frío. Mucho frío. Las estanterías de los supermercados están llenas de productos. Queda turrón y almendras rellenas. Queda la navidad expuesta en anaqueles de frío estaño. No se ha vendido mucho, la verdad. Los precios son los que son. Quizás pronto este gobierno anuncie otra navidad para diversión de sus ciudadanos ante la sequedad consumidora, ante la desilusión económica generalizada.
Como se trata de mantener la moral alta ante un día que va a ser el mismo que ayer, escribiré de la luminosidad del día, un azul bendito y afilado como el ala de un pájaro. Un pájaro blanco y fuerte que corta el viento denodadamente. Como un dolor fino que se siente en el corazón, el día va pasando, el paso de los minutos va recortando el día como si se tratara de un cartón diseñando poco a poco nuestro destino. Ayer pude añadir unos renglones a mi novela, de lo que me siento orgulloso y satisfecho. No es una novela grandiosa pero en esa historia hay novedades estilísticas muy avanzadas. Mi novela rompe algunas normas no escritas de la narración común y ordinaria. Quiero ya acabarla. Saldrán unas 120 páginas muy entretenidas, creo. Voy a beber agua.
jueves, 8 de enero de 2026
De las tres veces que he estado en Portugal, en un hotel, vi una serie en televisión, una novela televisiva. En la escena salía un matrimonio aparentemente sin hijos, que ya es un poco triste. El hombre estaba detrás de una máquina de escribir electrónica, lo recuerdo bien. Se supone que era escritor. La mujer le ayudaba, tenía en las manos un montón de folios. Y el marido escritor le decía: ¿tú también escribes? Y decía la mujer: sí. Y preguntaba el marido:¿a mano? Y la mujer decía: sí. Y ya dejé de ver esa escena que me pareció tristísima. Allí, marido y mujer peleándose por escribir. Todo en Portugal tiene una pátina de tristeza, de murria, de fado cantado tristemente, de eso que llaman mágoa. A mí me pareció muy triste esa serie en la que el marido le niega a la mujer un mérito literario solo por escribir a mano.
La amistad, según Cicerón, es más pura que el amor sentimental. Es algo que, cuando se vive de verdad, una amistad honda, como se suele decir, llena mucho el espíritu, mejora la vida de los dos amigos. Por amistad, uno hace verdaderos esfuerzos por ese amor que ha llegado de la casualidad y se ha consolidado en un amor limpio y necesario para los dos amigos. Cuando uno de los dos decide que se rompa esa amistad, demuestra que esa amistad, para él, valía poco. Los proyectos personales de un amigo, valen más que el amigo, valen más que charlar amistosamente en un restaurante cada tiempo. Ese que traiciona una amistad, no sabe muy bien qué está haciendo. Ha roto algo casi sagrado, ha corrompido una querencia amable que el otro ofrecía creyendo que el otro amigo no valía más que su trabajo, que su tiempo. Pero perder un amigo es más que perder un mechero o unas gafas. Perder un amigo duele, duele luego más tarde, cuando se da uno cuenta de que el amigo desperdiciado era un interlocutor muy valioso al que se le ha dado una patada, un adiós, un insulto avieso y feo.
He perdido dos amigos ocasionales. El primero era profesor como yo. Lo conocí en un instituto de Majadahonda. Hacíamos una quiniela de fútbol que nunca salía premiada. En el recreo, nos fumábamos un cigarrillo. Pero él nunca habló del instituto, de cómo funcionaba, de los profesores. En ese instituto había un silencio administrativo asqueroso. No había compañerismo alguno. Perdí a este amigo pasado un tiempo, cuando me dijo: espera que te llame yo. El otro amigo lo conocí en la carrera y lo encontré por internet pasados los años. Este amigo trabajaba en un edificio lleno de abogados, en Madrid. Nos veíamos una vez al mes pero le debió parecer mucho vernos una vez al mes y me dijo que estaba muy ocupado con lo del teletrabajo o no sé qué historias. No le he vuelto a ver. Dos amigos ocasionales para los que, como decía Serrat, la amistad para ellos no era lo primero.
Hoy a más de uno le ha costado madrugar o no ha madrugado (las cifras de absentismo laboral en España son escandalosas). El día estaba neblinoso y oscuro como boca de lobo. No falté a clase ni un solo día lectivo sino por motivos de salud mental. Eso me inculcaron mis padres, el amor al trabajo. Al mal tiempo, buena cara, se dice. Voy a intentar un poco de humor a ver si me sale. Cuando ves que no hay más que oscuridad y no ves la luz al final del túnel, te envuelves en la manta y dices: que vaya Rita a trabajar. Pero Rita está muy entretenida haciéndose las uñas en el baño. Y tiene que llevar a los niños al colegio en cosa de media hora. Rita no puede ir al trabajo por ti. Y es el pan de tus hijos. Sales de la cama, te vistes y desayunas y acudes a trabajar por el bien de tus hijos que ayer mismo jugaban con los juguetes de reyes. Dios, qué asco. La luz al final del túnel es esta tarde pues dice el refrán: mañana de niebla, tarde de paseo.
miércoles, 7 de enero de 2026
El agua del grifo sale muy fría pero bebo de ella con ganas porque el agua es un elemento de la naturaleza que da vida a la vida. Y hay que pensar que el 70% del cerebro es agua. Y que los intestinos necesitan agua para depurarse de inmundicias. Y que el epitelio del pulmón también la necesita para estar fresquito y limpio, así como el pericardio del corazón. La vida surgió del agua, no lo olvidemos, y el agua es pura y cristalina y contiene sustancias ricas y poderosas para el cuerpo. El estómago agradece el agua porque ayuda a la digestión de los alimentos que ingerimos. El agua es esencial, el agua mueve los sistemas del cuerpo con la rigurosa eficacia de algo muy poderoso. Voy a beber agua.
Un día de verano, en mi pueblo, me levanté a las 7 de la mañana. ME hice un bocadillo y le dije a mi madre que me iba con la bicicleta. Fui por unas tierras llenas de girasoles, fui por carreteras olvidadas que conducían a pueblos muy pequeños, muy pequeños. Me aulló un mastín y tuve que acelerar. Hablé con un viejo que me habló de sus nietos de 200, de 200 centímetros de altura. Yo iba trotando en el asfalto rugoso de esas carreteras, yo iba venga dar pedales. Al final, recorrí unos 70 kilómetros y llegué a la hora de comer a mi casa. No podía ser más feliz. Las endorfinas estaban haciendo su labor en el cerebro. Luego, los días fueron más iguales, más cotidianos, más aburridos.
Los conductores aparcan el coche en mi calle. Quizás no sean de aquí, de la ciudad. Entonces salen a pasear por ella y ven la Gran Vía y se llenan de ilusión al ver un trazado peatonal tan extenso y con tanta vitalidad. Luego toman el aperitivo en algún bar. Y luego, comen en algún restaurante de la zona. Luego, preguntan por la biblioteca de la ciudad y la visitan y miran libros y novedades de la estantería. Repasan las páginas de algún libro. Deciden sacar en préstamo un libro que les ha gustado y así, vendrán otro día a devolverlo. Les ha gustado mucho Majadahonda y piensan volver y no perderse en las rotondas. Ellos son de Getafe, dos amigos de Getafe.