miércoles, 19 de octubre de 2016

He mirado en google dos palabras que para mí contienen una controversia personal, vamos que me llega al corazón. Las dos tienen acepciones que no me gustan. Libreta, aquí, en Majadahonda, quiere decir lo que yo he llamado siempre HOGAZA y pistola quiere decir también aquí, en este pueblo soso y aburrido donde ver a tres personas juntas es un acontecimiento social inaudito, quiere decir, ni más ni menos que barra de pan. Llamar a dos alimentos de esa manera es más que irritante pues libreta viene de libro y todo el mundo sabe lo que es una libreta de papel o bancaria pero yo no he visto nunca una libreta de pan.

Pistola. ¿Por qué llamar pistola a una barra de pan? ¿Tiene algún parecido una barra de pan con una pistola que haga que haya una traslación de significado por semejanza? Yo no veo la semejanza y llamar pistola a algo de comer como es una barra de pan lo veo un dislate horrendo, inexplicable y estúpido.

No sé quienes habrán sido los graciosos que han dado esos nombres a trozos de vida que nos alimentan todos los días: libreta y pistola. Al primero que puso ese nombre a lo que todo el mundo en Castilla conoce como hogaza y barra deberían haberle puesto un monumento a la insensatez por el deseo de confundir a la gente. Y confundir a la gente tiene delito.

Por otro lado me he enterado de que Éibar es el mayor fabricante de pistolas de España y puede que de Europa. De las de bala.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Ha llegado el día del Pilar y ha llegado la lluvia tan querida. Para mí, es mejor la lluvia que, con su sencillez de agua que cae, va a mojar campos y ciudades.
La vida, quizás, es como una precipitación. Caemos al mundo y luego el sol nos seca y nos evaporamos.
Pero mientras, nos es dado fructificar en algo útil. Unas personas son pacifistas y luchan por la paz. Otras, son enseñantes y luchan por la educación. Otras, las que más abundan, luchan por la paz en el seno de la familia, educan, limpian, dignifican un hogar.
Todas las amas de casa llevan tras de sí una estela de labor bien hecha.
Y las mujeres de hoy también trabajan. Los maridos de hoy deberían saber y pringarse en barrer, cocinar, educar a los hijos, dignificar un hogar.
No es tarea fácil llevar una casa, exige grandes esfuerzos y sacrificios. Que sea de los dos la tarea, no solo de la mujer.

Yo sigo con mis novelas mientras cocino, limpio y doy a los rincones de la casa el  escobazo necesario.

Ojalá mis escritos tuvieran lectores algún día. No sé si sería feliz pero se habría cerrado un círculo.

jueves, 6 de octubre de 2016


La vida sigue igual, cantaba Julio Iglesias para la gran masa que le escuchaba. Nos quería convencer o hacernos dar cuenta de algo que ya se sabía desde Adán y Eva.

Mi hermano tarda en regresar del médico y así, no podré fumar el ansiado cigarrillo. Los domingos vengo ensayando un intento de dejar de fumar que no termina de dar su fruto: volverme un exfumador que no teme al cáncer ni a la asfixia ni a que me corten un pie.
Pero no triunfo demasiado en esos intentos dominicales y sigo fumando quizás porque aunque yo no compre tabaco, mi hermano también fuma y tengo sus cigarrillos a mi disposición justo cuando me concienzo de dejarlo. Todo es una excusa barata así que dejo el tema.
Estoy escribiendo unas historias pero no sé continuarlas. Son historias coñazos que andan en mi mente dando vueltas: cómo seguiré, qué escribiré, qué haré con tal personaje etc. Pero cuando me pongo delante del folio con la historia empezada, no sé cómo hacer para que se esa historia no se quede en un mero boceto que podría haber escrito cualquiera.

Me aburro. Siempre me aburro. Las horas se me hacen largas pero ante la idea de hacerme voluntario de no sé qué ong, prefiero seguir aburriéndome.

lunes, 12 de septiembre de 2016

No encuentro la manera de sentarme para escribir una historia. La última que escribí trataba de una pareja que compraba un bar. No sé hasta qué punto esta última historia es buena pero se la he dado a leer a una amiga para que me diga lo que piensa de ella.

Yo, en el verano, pensé en escribir sobre uno de mi pueblo que se ha juntado con una boliviana. Lo ficcionaría de tal manera que se vería el carácter castellano agreste de los de mi pueblo y la dulzura de la chica sudamericana pero no creo que todo sea blanco y negro.

Y con esa gaita pensé que el de mi pueblo sería el narrador ficticio de la historia y empezaría con una infancia triste y pobre en el pueblo en los años cincuenta y cómo emigró ese hombre a Madrid y se hizo mecánico, etc.

La relación entre él y la sudamericana vendría mediatizado por el qué dirán. La gente del pueblo le daba consejos no pedidos y le desconcentraban y le ponían nervioso.

Pero triunfaría el amor entre ellos y vivirían felices sus días en el pueblo y terminarían siendo aceptados por el mismo.

Bueno, mañana martes el día será muy revuelto, con la ansiada lluvia que viene por fin.
Ojalá llueva mucho este otoño para quedarme en casa escribiendo y así.


He cogido de la biblioteca el libro "Los consejos de la paloma" que es de un autor que ha vivido en un barrio pobre y conflictivo, como el protagonista del libro en cuyo barrio matan a un niño para robarle pollo frito.

El protagonista del libro se pone a investigar ese asesinato. Mientras investiga nos vamos dando cuenta del mundo que le rodea y lo cuenta de modo humorístico. Es un libro fácil de leer pero yo no encuentro tiempo o ganas de leerlo. Yo también quiero escribir un libro con ese estilo tan facilón a la hora de leerlo. Podría contar mi caso en ese estilo de frases cortas y reflexiones de humor y eso. Pero a lo mejor mi vida no es nada interesante y también me tengo que inventar un asesinato y yo soy el detective aficionado y todo eso y me descojono de la risa al pensar que yo estoy investigando el asesinato de un jubilado por ejemplo.

Hoy he comido de dieta y el jueves, si Dios quiere, comeré paella de marisco. Pero el miércoles es fiesta así que el marisco y la sepia la tenga que comprar el jueves por la mañana y me tiraré toda la mañana en la pescadería y haciendo la comida y no me gusta la idea. En fin, el que algo quiere, etc.

Me gustaría estar en un sitio como Toledo y caminar sin saber adónde y luego ir a dormir al hotel después de cenar bien (una perdiz) pero estoy en una ciudad llamada Majadahonda y no hay calles estrechas por las que perderse.

Me parece que este blog ya solo lo leen cuatro gatos pero seguiré escribiendo porque me gusta escribir. También me gustaría estar en Aranjuez y cenarme un faisán antes de irme a acostar a un fastuoso hotel o aunque no fuera tan fastuoso.
Tengo ganas de lejanía, eso es todo. Sin embargo, tengo que ir a la compra dentro de un rato, a comprar para la semana.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Estoy esperando a que pase el calor de este septiembre atípico y me ponga a escribir alguna novela que ya está en mi cabeza rondándome.
Mientras, escribo estas pequeñas reflexiones ejercitándome en el teclado de este nuevo ordenador que me he comprado.
El  pueblo ha sido una experiencia muy relajante, con horas y horas de no hacer nada o de leer novelas o de estar, simplemente, charlando con los vecinos de allí. El caso es que cuando llegué a Majadahonda, me sentí solo, sin tanta gente con la que charlar espontáneamente como lo hacía en mi pueblo. Aquí los conocimientos se reducen enormemente entre la gente. Solo me limito al saludo y poco más.
Celebré con los nacidos el mismo día que yo (mis quintos) un día de alegría y risas y bailes y canciones a la gaita y al tamboril. Estuvo bien pues así pude hablar y compartir sensaciones con gente que tiene más o menos mis mismos problemas, mis mismos sentimientos sobre la vida y mi mismo buen humor o mal humor.
Pasamos el día bailando jotas por los bares, degustando una paella y contando chistes en el caño nuevo, lugar donde tenían escenario mis correrías infantiles.
Y ahora, este maldito calor que pondrá la sequía española aún más seca y esquiva a la vida y a la humedad de la lluvia.
Ojalá vengan pronto las lluvias
Un mes lloviendo sin parar cuánto lo agradecería yo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Ya hemos estado en el pueblo de vacaciones en régimen de calor con mi hermana haciendo todas las funciones propias que exige la cocina. He pasado buenos ratos leyendo una novela sobre un adolescente que tiene relaciones sexuales, claro, con una mujer muy atractiva pero con la autoestima muy baja. En esa novela todos querían ser novelistas: el marido de la mujer que se tira al adolescente; el adolescente mismo, que siempre escribe novelas en las que un adolescente tiene tratos con una mujer madura; la hija de la mujer madura que se tira al adolescente y un largo etcétera de personajes secundarios que también aspiran al favor de las Musas.

A mí me ha dado que pensar el hecho de que una novela trate de novelistas pero lo he dado por bueno y he dejado la novela en la página 200 porque ya era un rollo continuar.

Al llegar a Majadahonda, he cogido de la biblioteca un libro que se llama "Wanderlust" de una escritora llamada Rebeca Solnit. Prácticamente, me la he leído entera pero no me ha gustado que  el subtítulo de la obra confunda al lector al afirmar que ese libro es "una historia del caminar". Es más bien una historia de escritores que caminaron y dijeron cosas sobre el caminar.

Paco me dijo que leyera libros de psicología, como hizo él cuando cursó Magisterio y me he comprado dos en el VIPS. A ver qué tal.

Sigo con mis caminatas a Las Rozas todos los día y me va bien. Espero mejorar en algo, que no en todo pues es muy difícil

El curso empieza y todo se pone en marcha. La somnolencia del verano acaba ya. La dura competición por la vida vuelve tras las vacaciones.