domingo, 3 de agosto de 2025

 Agazápate tras la roca. No digas ni mu. Piensa que pronto las alas de los insectos caerán al suelo, diseminarán su membrana azulada. Y tú pasearás como pasearon los romanos por Roma buscando sus piedras filosofales. Comeremos juntos, para no caer en inventos fantasmales. La vida discurrirá llena de errores de apreciación de las cosas por desconocimiento. Acaso una chica llame al móvil insistentemente. Pero nunca el placer fue tan tremendamente cercenado. No estamos para salir disparados, sino para permanecer quietos, encadenados a una historia francamente mala.

sábado, 2 de agosto de 2025

 Toma la parte mejor de cualquier cosa. Habita las tardes comiendo chocolate y anís. Y no llores nunca. Las discusiones tardan poco en hacerse agua para el corazón. Es muy importante acordarse del otro cuando el otro está enfrente de la luna con la pálida piel reflejando la pena. Para comer, solamente un poco de pan. Las alondras del verano aparecerán muertas en cuanto llegue el dolor de las noches. Me han dicho que no tantas veces que ya no aguanto una mano tendida. Es mejor ser bueno en este mundo que disfrutar al lado del sufriente. Los que disfrutan hoy tendrán tiempo de llorar y llorar. Una piedra en el camino.


 Como la vida misma vas conmigo. Como el río acoge a los peces, así te llevo yo en mi corazón. Y siempre estarás en ese sitio que te gusta, en la planta 12, donde la brisa parece olímpica y la coca cola helada espera en su botella. Si yo entendiera de corazones dolidos, te envolvería el tuyo en una gasa rosácea y limpia para que no llorara nunca. Si la vida fuera una corriente mágica de fiesta y alegría te cogería por los costados y te alzaría para que besaras la luna una y otra vez, a ver si la luna te diera la razón de la existencia última.

 El camino sube y el camino baja. Mi deseo es un vaivén en el camino para poderte ver otra vez muriendo de cordura. No vengas a mí echando pestes de la montaña. La montaña está muy lejos. Y tú me estás echando el aliento, un aliento vinagroso y abstemio de licores. La parte de tu ser que incita al odio se está volviendo más aguda que una aguja. Pero saldrás adelante si conversas con la tapia del colegio, con la parada de autobús, con la cercana acera de los nadies. Y como compensación a tanta barbarie de tu boca, te diré que tienes un amigo a tu lado, un buen amigo para siempre.


 Titánica alegría que se envuelve con una niebla gris como el pantalón de tu tío. No volverás a dormir a oscuras, en completa emoción muerta. Vivirás pleno de amor entre nosotros porque nosotros te queremos y que la soledad, por fin, no se haga amiga tuya. Y habla, por favor, habla de todo un poco aunque no entiendas nada porque hablando la pena se va. Dormían los abedules en el campo, en la dehesa de los toros. Dormían los pájaros en las ramas, dormía el sol aunque fuera por unas horas. Y todos dormíamos. Hasta que todos morimos un poco esa tarde.


 Azuza el sueño, viértete en el cielo azul pálido. Que llegue pronto la noche y olvidemos la cáscara de la nuez informe. Poco a poco se irá la luz y el tuétano de los huesos se enfriará. Dime amor dónde pusiste la prudencia, la manera de decir no a la enfermedad y al desamor. Llamaste a la puerta de ti mismo y no había nadie, solo un cascarón viejo de algún desastre nocturno. Si me haces caso irás a la plaza, al coliseo de las virtudes personales. Y te encontrarás con esa puerta maldita que te dijo no una vez. Pero que hoy por la tarde pueda que sea sí. Difícil modo de pensar se acomoda en tu sien.


 El labio que calla se convierte en cicatriz. La historia de este hombre se puede resumir en dos ocasiones que tuvo para hablar de cosas importantes y se mordió la lengua, como se suele decir. Este hombre estaba apesadumbrado por un pensamiento duro que se le había instalado en la amígdala. Todos eran unos cabrones, pensaba. Y no le faltaba razón. Y vio a Carmen una tarde y la saludó y le habló del último libro que había leído que resultó ser un rollo. Y, poco a poco, la venganza que trazaba se había ido convirtiendo en una operación fallida. Sin embargo, el hombre deseó llevar a cabo esa operación fallida hasta las últimas consecuencias. Y no hubo carretera.

Tu madre come bien.

Qué bien que tu madre come bien.