martes, 15 de julio de 2025

 En toda mi vida, he estudiado y he leído mucho. Ya no estudio pero no me canso de leer. Leer te da alas, como diría el anuncio. Te lleva lejos. Los personajes de las novelas seguro están basados en una realidad y así, se aprende. Un asunto que parece que no tiene nada que ver contigo, el argumento de una novela, después de darle vueltas en la cabeza, sí que parece que sacas algo interesante para aplicar en tu vida. También las películas son buenas para eso, para pensar. Al final, las historias están hechas para que pensemos. Una historia bien contada merece la pena leerla, merece la pena imaginársela, merece la pena oírla con palabras leídas. Es bonito leer, qué duda cabe.

Leer una historia, una novela inventada, un cuento...

Primero te evade y luego, piensas.

lunes, 14 de julio de 2025

 Para que haya resurrección, Dios tiene que abrir las puertas en el último adiós a esta vida. Y, si no, todo se pudrirá y no habrá nada. Pero no nos quejemos. No digamos que lo hemos pasado mal en esta vida en la que hemos disfrutado placeres y hemos hecho un poco lo que hemos querido. Nuestro paso por el mundo ha dejado alguna huella en los que se quedan si no hemos sido egoístas del todo. Hemos dejado algo para los que siguen en esta vida caprichosa y voluble. La carne es densa y opaca, diferente al espíritu. Si ha habido algo de espíritu en esa carne oscura, no moriremos del todo cuando muramos.

Morir quizás no sea acabar.

Acabar no acaba uno del todo. Algo habrá más que el débil recuerdo.

 Lo que se atiene a razón es justo y necesario. Lo que va en contra de la razón no trae más que problemas. No puede uno mandar a los demás que hagan lo que no quieres hacer tú porque te manchas. No puedes mandar en personas ya hechas y derechas y que no están en tu órbita de influencia. No puedes venir con cuentos y mentiras a personas que ya han demostrado que no te necesitan y que tú no has hecho ni caso cuando estas personas estaban necesitadas. No puedes mandar nada en definitiva a personas que no quieren saber nada de ti y hace mucho tiempo que no sabes nada de ellas.

Mandar por mandar.

Menudo negocio.

 Ayer paseamos Paco y yo por Madrid. Fuimos al final de línea del autobús 61. Nos metimos en el Retiro y dimos unas vueltas y nos tomamos algo, muy caro, por cierto. El Retiro estaba precioso con su arboleda y sus gentes paseando y sus anchas ¿calles?, ¿avenidas?, ¿paseos? Luego, al salir del pulmón de Madrid, fuimos andando hasta Atocha. Cogimos el metro. En un momento, estuvimos en Moncloa pero salimos una estación antes y buscamos un sitio para merendar. Comimos una focaccia. Yo, de salsa napolitana y burrata. Cogimos el autobús a casa y nos encontramos con una vecina con la que charlamos de 10 a 11 de la noche. Nos duchamos, nos acostamos. Al despertar, he ido a leer el periódico y a comprar para la semana que ya ha empezado.

Las semanas empiezan.

¿Cómo acabarán?

 Hoy he tenido que improvisar porque no había espinacas en el supermercado. Quería hacer espinacas con bechamel. He tenido que comprar hamburguesas de pollo para hoy y trozos de pollo para guisarlos mañana a la cerveza. También he comprado oreja y garbanzos cocidos en bote para juntarlo todo y así hacer la comida de jueves y sábado. No me gusta mucho improvisar pero, la verdad, he improvisado lo mejor que he podido. A Paco le han dicho que no coma grasa, que coma pavo, pollo y conejo, cosa que no está haciendo. Además, mañana he de ir a comprar pescado: lubinas y doradas de ración y pescadilla y salmón y sepia.

Comprar comida:

un cálculo que hay que hacer cada vez que vas al súper.

domingo, 13 de julio de 2025

 El pino señero da a los pájaros cobijo. Si así fuera una nación, que diera cobijo a los necesitados, a los que no tienen nada, como los pájaros, a los que sufren una enfermedad, a los que son ancianos, a los que son niños desangelados, a los que necesitan cuidados, a los locos que no saben ya el camino de su casa que tuvieron. En fin. Una nación, sin embargo, que se dedica a matar niños y a mayores indefensos, que tienen que ir de un lado a otro esquivando la muerte, que han perdido a sus hijos, a sus maridos y esposas sin poder defenderse. Esa nación es asquerosa, es digna de que Dios la señale para siempre como cruel y asesina.

Las naciones tienen más de lo que necesitan los habitantes.

Que lo repartan ya.

 La tierra que bordea el agua es tu lugar. Allí, las gentes se sientan, se respetan unas a otras, seducen a la tibia arena, mueren de placer entre el líquido y el sólido entrecruzamiento de la naturaleza. La vida va así, se diluye en placeres cortos y problemas largos. Placeres cortos porque pasan muy rápidos, no los podemos coger con las manos y hacerlos eternos. Y problemas largos porque parece que nunca se van y van encima en contra de la razón. Es como ese al que la brisa le va despeinando el flequillo en un piso 12 mientras bebe su coca cola helada. No durará mucho el instante mágico. Vendrá su mujer y la suegra y el sueño idílico desaparecerá. Así los problemas y gente que te fastidia casi verla; más, soportarla.

Hay personas que tienen el vicio de romper el ensueño de la tranquilidad.

Hay que evitarlas.