miércoles, 16 de julio de 2025

 Con un libro o siguiendo las series de la televisión, se puede pasar un buen verano. La gente se ha marchado a la playa, así que no estorba. Hay uno que está en el jardín de su chalet en el pueblecillo costero tomando el desayuno. A lo mejor, por la tarde, sale con sus familiares a ver algún espectáculo jazzístico tan de moda en verano y luego, cenan en algún restaurante de moda que cuesta un riñón. Pero este tren de vida de desayunar un desayuno preparado por una camarera de casa, cenar fuera a todo trapo, solo está dado a unos pocos ricos que hay en la Tierra. Los demás debemos conformarnos con lo que tenemos. No es cuestión de hacer otra revolución como la soviética. Estamos en un mundo capitalista, a la riqueza se la respeta.

Capitalismo:

hacer dinero y disfrutarlo con tranquilidad.

 Tengo unos amigos en lo que se llama plaza de Colón. Pero estos días la conversación languidece, hay muchos ratos de silencio. Será el aburrimiento del verano, todos los días lo mismo. Así que hoy no iré. Me quedaré en casa. Paco ha encendido el aire para estar fresquitos.  Voy a estrenar una novela, "Suave es la noche", de Fitzgerald, un escritor norteamericano. Creo que va de la alta sociedad norteamericana, a ver qué tal. La vida ofrece cosas que hay que amoldar a nuestra voluntad. La vida no da cosas gratis. La vida cuenta con nuestro deseo de pasarlo bien pero no da parques de atracciones. Da novelas, da periódicos a bajo precio. Hay que aprovechar estas ofertas de la vida.

Las ofertas de la vida:

baratas, quizás pobres de emoción. La emoción la ponemos nosotros.

martes, 15 de julio de 2025

 En la vida se aprecian los placeres y se desprecian los malos humos, las imposiciones y la violencia. Al que le gusta la violencia, tiene un problema y al que le gusta imponer, también. Las cosas no han de hacerse a la fuerza. Las cosas de la vida pasan por la razón humana. La razón moldea las cosas para juzgarlas malas o buenas. Todo el mundo tiene raciocinio para decidir qué está mal y qué está bien. La tranquilidad también es algo de la vida que merece ser apreciado, al igual que la amabilidad, el buen gusto, la generosidad y la bondad. El que no aprecie estas cosas es que es gilipollas y no sabe vivir, lleva una vida solitaria y sombría como la de un burro en una cuadra.

Vive bien, apura placeres.

Pero no hagas a los demás lo que no quieras para ti.

 Es bonito gozar de lo que se desea en el momento oportuno. Y no leerlo en las novelas sino practicarlo a base de bien. Lo mismo digo del sexo como de las riquezas como de montar en globo. Pero no sucede siempre así. Hay deseos que no se pueden cumplir por una serie de impedimentos morales o personales. Entonces, te has de conformar con lo que dice la novela de ese deseo que has tenido y quieres cumplir. Así se fabrica un ser libresco, imaginativo y quizás, lúdico. A través de las páginas. Como esa canción que dice: vuela con tu fotonovela. Muchos vuelan con fotonovelas de mala manera, se han de echar la manta a la cabeza y quizás, acercarse a Madrid a vivir sus sueños. Porque en la gran ciudad hay más gente y así, más sueños.

Vete a Madrid y búscate la vida.

A lo mejor, hay un sueño tuyo en esa vida.

Si uno lee las poesías de un tal Luis Cernuda, se ve que esta poesía y el poeta vivieron mucho en soledad. Su biografía lo dice: se fue a EEUU huyendo de la guerra civil. Los poemas que escribe este hombre están llenas de muros, de alusiones a la infancia, de soledad, en suma. Algunos títulos de sus poesías así también lo atestiguan: "La desolación de la quimera". La quimera era un dios pequeño que alude a los deseos, a la imaginación que quiere hacerse realidad. Quizás, los sueños de Cernuda nunca se hicieron realidad. Como los de tantos. Hay gente que ha venido al mundo y le hubiera gustado ser millonario, exitoso, nombrado en cien carteles. Y no es más que Manolo García, de tantos Garcías que hay en el mundo. Y es mejor ser García ilusionado que Cernuda desengañado.

Poetas tristes que sueñan con colegios.

Atrapados en sus versos melancólicos.

 Si te sobran sueños y te dan realidades, apura esas realidades hasta hacerlas sueños en que tu generosidad haga que sea bonito vivir para los demás esas realidades. La realidad es fea, es obligada, es impuesta. Pero la realidad pertenece no solo a ti, sino a otros que te rodean y por ello, has de hacerla atractiva, sincera de vivir para ti y para todos. La realidad es ir a la compra, es hacer la comida, es fregar los suelos. Hazlo todo con ganas, como si fuera divertido, como si fuera algo que un dios muy pequeño te ha mandado vivir. La realidad la mandan vivir esos dioses pequeños que bajan a verte y a decirte: los sueños están apagados por ahora. Sueña con la realidad.

Vivir realmente te asemeja a otras personas.

Las personas viven más bien en la realidad, no en los sueños.

 Calculo que ayer leí en dos horas unas 200 páginas que me quedaban de un libro y empecé otro. Este nuevo se llama "La chica del tren" y sé que tuvo mucho éxito. Va de eso, de una chica que se pasa mucho tiempo en el tren e imagina a una pareja viviendo en una casa al lado de los raíles. Esta chica ha caído bajo en la vida. Ha perdido a su novio y le da al alcohol. Vive en la casa de una amiga. Y ya no he leído más. Las historias empujan a la razón a pensar en el personaje que tenemos ante nosotros y nos identificamos con él en algunas cosas. Si el personaje sale en la novela atravesando un mal momento, nosotros, como lectores, nos iremos a rememorar algún tiempo malo de nuestras vidas. Si lo que se plantea es un dilema entre varios personajes, aprenderemos de ellos y la solución final que da el novelista a esos personajes.

Las novelas siempre plantean un problema.

La solución inteligente de ese problema es el quid de la novela.