No hay mal que por bien no venga. Mi hermano Paco se puso malo. Y esa enfermedad hizo que la familia se uniera. Ahora nos llamamos más, sabemos unos de los otros. En fin. Esto es otra cosa. La vida pasa rápida y hay que llevarla bien. La vida es como jugar a las cartas. No sabes qué carta va a venir. No sabes si tu jugada es mejor que las demás. El buen jugador confía en sus cartas. La vida es como un paseo. El paseo puede ser solitario o contar con amigos para darle. Si te acompañan en el paseo, hay comunicación. Si vas tú solo, vas hablando tú solo o vas hablando con Dios. Escaparse de la vida sería dar un paseo lejísimo, después de cruzar el Atlántico en avión o después de cruzar algunas fronteras. El amor a los demás decanta la vida en estar solo o no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario