El calor incita a dos cosas: crea un sopor que lleva al sueño o, por contra, crea una mala ostia que lleva a la violencia. En esos dos extremos se mueve la psicología humana. Yo me estoy casi durmiendo mientras escribo esto no sé si por el calor o el aburrimiento del tema a tratar. Yo estoy escribiendo esto y ojalá fueran tan efectivas estas líneas que me quedara dormido cuando me tumbara hasta las 7 de la tarde. Pero eso no ocurrirá. Porque me he despertado muy tarde hoy. Voy a contar un chiste: Manolo, Manolo, despierta. Manolo no despierta. Le da un golpe la mujer con la mano: Manoloooo. Y Manolo despierta: ¿qué pasa, qué pasa? Que no te has tomado la pastilla de dormir.
Sueño, cabreo, mala leche, resignación, pena:
todo esto lo produce el calor.
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